Maquiera Santoyo, Silverio

Silverio Maquiera Santoyo

Sacerdote (1895-1946)

Nacimiento: Astudillo, 2 de febrero de 1895
Profesión religiosa: El Campello, 6 de enero de 1914
Ordenación sacerdotal: Barcelona, 27 de julio de 1924
Defunción: Valencia, 1 de diciembre de 1946

Nació el 2 de febrero de 1895 en Astudillo (Palencia). Sus padres, Prudencio y Ángela, lo ingresaron a los 12 años en el monasterio benedictino de Silos, donde permaneció durante cuatro años. De allí marchó, a sus 16 años, al aspirantado de Pontones (Cantabria) y el año siguiente inició el noviciado en Carabanchel Alto (1912-1913).

El 29 de julio de 1913 fue a estudiar filosofía a El Campello (1913-1915) y el 6 de enero de 1914 hizo allí mismo la profesión religiosa. Realizó el tirocinio práctico entre Alicante (1915-1918) y Mataró (1918-1919), que hubo de interrumpir para hacer el servicio militar en Sevilla (1919-1922), incardinado a la comunidad de la Trinidad. Durante esos años comenzó a ser conocido su arte poético. Se celebraron en Sevilla unas justas poéticas en honor de santa Teresa de Jesús, en las que, en competición de altas figuras de las letras sevillanas, ganó la flor natural.

Luego trabajó en Sarrià (1923-1924), como asistente de novicios, alternando con los estudios de teología. Se ordenó sacerdote en Barcelona el 27 de julio de 1924.

Apenas ordenado, empezó una vida de actividades poco común. Primero en Huesca (1924-1927), como catequista-consejero, después un año en Alcoy, a continuación de nuevo en Huesca como director, donde dirigió espectáculos teatrales, predicó incansablemente ejercicios espirituales y fiestas, y dibujó los planos de la gran iglesia de María Auxiliadora.

Volvió a Alicante (1934-1936). El colegio había sido totalmente destrozado por las masas en 1931. Se instaló en un piso, en compañía del hermano coadjutor Pablo Jiménez, y comenzó su labor. Estaba en plena campaña de captación de voluntades y amigos en favor de la obra alicantina cuando estalló la Guerra Civil. A él le pilló predicando los ejercicios espirituales en Valencia. Estuvo preso. Salió libre. Se escondió hasta el fin.

En 1939, acabada la guerra, volvió de nuevo a su querido colegio de Alicante (1939-1946). Con ayuda de los antiguos alumnos, amigos y devotos de María Auxiliadora, logró reedificar y ampliar la casa; de modo que puede afirmarse con verdad que don Silverio fue el segundo fundador del colegio de Alicante. Con razón se le concedió la Medalla de Oro de la Ciudad.

Solo el descanso no compaginaba con él; por eso le costó aceptar que estaba gravemente enfermo, hasta que ya no pudo más. Entonces abandonó todos sus afanes constructivos y sacerdotales, buscando inútilmente remedios y médicos. Finalmente fue a parar a una celda de la enfermería de Valencia-San Antonio, donde murió el 1 de diciembre de 1946, a los 51 años de edad.

Don Silverio fue un apóstol. No es fácil resumir todo lo que don Silverio se prodigó por el bien de las almas y la gloria de Dios y de nuestra Congregación. Predicador brillante y elegante, mago de la palabra, lo mismo en prosa que en verso, se le escuchaba con gran interés en la radio o en charlas religiosas y literarias.

Nunca rehuyó la predicación; de toda la provincia acudían a escuchar a don Silverio, como el mejor predicador y el más alabado director de conciencias. Su confesionario era el más frecuentado en la ciudad, en el que orientaba a un gran número de personas y suscitaba numerosas vocaciones.

Otra característica suya fue el espíritu de pobreza; a semejanza de Don Bosco, se privaba muchas veces de lo que le regalaban los cooperadores, para darlo a los pobres. Su amor a María Auxiliadora y a Jesús Sacramentado no tenía límites. Era muy especialmente querido por los antiguos alumnos y la Asociación de la Adoración Nocturna.