Carrillo Quero, Francisco

Francisco Carrillo Quero

Sacerdote (1934-2000)

Nacimiento: Porcuna (Jaén), 17 de julio de 1934
Profesión religiosa: San José del Valle, 16 de agosto de 1951
Ordenación sacerdotal: Córdoba, 24 de junio de 1960
Defunción: Córdoba, 12 de octubre de 2000

Nació en el pueblo jienense de Porcuna el 17 de julio de 1934. A los pocos años, toda la familia se traslada a Sevilla, muy cerca del colegio salesiano del barrio de Triana, donde entra como alumno. Un día volvió a casa y le dijo a su padre que habían preguntado en clase que el que quisiera hacerse salesiano escribiera su nombre en un papelito y lo echara al buzón que don Gabino había puesto en portería. Así de sencillo.

En septiembre de 1946 marcha a Antequera a comenzar el aspirantado, al año siguiente lo completa en Montillas, en medio del entusiasmo por el cincuentenario de la casa y la coronación de María Auxiliadora en 1950.

En San José del Valle hace el noviciado con cerca de 60 compañeros en el curso 1950-1951. Realiza el bienio de estudios filosóficos en el estudiantado de Consolación de Utrera, el trienio práctico en el colegio de El Castillo de Ronda y los estudios de teología en Posadas de 1956 a 1960, año en que recibió la ordenación sacerdotal el 24 de junio.

El primer año de sacerdote lo pasa en el colegio de Antequera como jefe de estudios. Marcha después a Ronda. En 1963 se traslada a Córdoba y de aquí pasará a Palma del Río, como jefe de estudios y ecónomo del aspirantado de coadjutores. Inicia en este tiempo sus estancias veraniegas en Bélgica y Francia para perfeccionar la lengua francesa.

De nuevo vuelve a Ronda y, tras licenciarse en teología espiritual en Roma, será administrador del colegio de Ronda, director pedagógico del colegio de Antequera, personal del colegio de Úbeda y Montilla, para terminar como director del colegio de Pozoblanco (1982-1985).

A sus 51 años, trabaja en las misiones de Togo durante nueve años, como director y párroco de la parroquia de María Auxiliadora de Lomé (Togo) y administrador del noviciado en la Maison Don Bosco.

En 1994 decide volver a la inspectoría y es destinado a Málaga como administrador, donde comenzó a tener serios problemas de salud. Pasa dos cursos en La Orotava y, al agravarse sus problemas de estómago, es trasladado a la casa inspectorial de Córdoba, donde fallece el 12 de octubre de 2000, a los 66 años.

Era un salesiano de rica personalidad, piadoso y responsable, de simpatía arrolladora, y buen trabajador.