Casado Aguilar, Francisco

Francisco Casado Aguilar

Sacerdote (1876-1956)

Nacimiento: Montilla (Córdoba), 14 de julio de 1876
Profesión religiosa: Utrera, 24 de agosto de 1902
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 23 de diciembre de 1911
Defunción: Ronda, 23 de enero de 1956

Francisco nace en Montilla (Córdoba) el 4 de julio de 1876, fiesta de San Francisco Solano, montillano misionero franciscano, patrono de la ciudad. Crece bajo los cuidados de un tío sacerdote y a la sombra de la iglesia del colegio de los padres jesuitas.

En este ambiente germinó su vocación sacerdotal, confirmada a sus 23 años durante la visita que el rector mayor, don Miguel Rua, acompañado entre otros por Felipe Rinaldi, entonces inspector de toda la España salesiana, realizó a Montilla del 5 al 7 de abril de 1899. La paterna bondad de don Rinaldi lo termina de ganar para salesiano. En diciembre de ese mismo año, marcha a la casa de Sevilla.

Hecho el aspirantado en Sevilla bajo la dirección de don Pedro Ricaldone, en septiembre de 1901 comienza el noviciado en Sant Vicenç dels Horts y lo concluye en Utrera con la profesión trienal el 24 de agosto de 1902. Su primer campo de apostolado fue Ronda, de donde partió a Carabanchel Alto, en el curso 1904-1905, como asistente de novicios.

En 1906 emite los votos perpetuos en San Benito de Calatrava (Sevilla). En Utrera, durante 1907-1910, estudia teología, que concluye el 23 de diciembre de 1911 con la ordenación sacerdotal, conferida en Sevilla. Días después, Montilla recibía triunfalmente a su primer sacerdote salesiano para la celebración de la primera misa, apadrinado por el conde de la Cortina señor Alvear, promotor de la obra salesiana en Montilla, comprometido cooperador.

Su apostolado sacerdotal se desenvolvió durante más de 30 años, a intervalos, en la ciudad de Sevilla, sobre todo en el oratorio-escuela popular de San Benito de Calatrava, en la que vivió 20 años como prefecto, catequista y, sobre todo, como consejero. La pronunciada cojera, a causa de la fractura sufrida por entonces en una pierna, formó parte de su personalidad.

En Montilla, trabaja en una primera etapa (1925-1927) como consejero y en una segunda (1940-1943), como confesor. En 1928 vivió en Morón de la Frontera y en 1930 en Arcos de la Frontera, donde vio cómo en mayo de 1931 unos exaltados republicanos saqueaban el colegio e incendiaban la iglesia. El período 1933-1945 transcurre, siempre de confesor, entre Cádiz, Montilla y Carmona (Sevilla).

En 1945 aterriza, una vez más, en la casa de San Benito de Calatrava, con la misión de disponerla a su cierre. Sufriendo, cumple el encargo durante el trienio 1945-1948. Es destinado entonces como confesor al Hogar de San Femando, sito en el popular barrio sevillano de la Macarena, donde pasará los últimos años de su vida.

Gran conversador, de carácter andaluz y extravertido, excelente profesor admirado por sus alumnos, es trasladado a primeros de 1955 a la casa de salud Don Bosco de Ronda y, sorprendido el 19 de enero de 1956 por una trombosis cerebral, fallecía cuatro días después.