Casado Revilla, Olegario

Olegario Casado Revilla

Sacerdote (1933-2018)

Nacimiento: Villamoratiel de las Matas (León), 25 de octubre de 1933
Profesión religiosa: Mohernando (Guadalajara), 16 de agosto de 1951
Ordenación sacerdotal: Oviedo, 21 de diciembre de 1967
Defunción: Madrid, 8 de enero de 2018

Nació Olegario en el pueblo leonés de Villamoratiel el día 25 de octubre de 1933. Sus padres fueron Sandalio Casado y Cipriana Revilla, familia cristiana y dedicada a las faenas del campo. Tuvieron cuatro hijos, todos varones.

Olegario realizó sus primeros estudios en las escuelas del pueblo y de allí pasó al aspirantado de Santander, donde solo estuvo algunos meses, pues el chalet en que residían los aspirantes estaba demasiado lleno y los superiores decidieron enviar a algunos a Arévalo, donde en una casona del pueblo residía otro grupito de aspirantes en espera que se abriera el nuevo aspirantado que allí se estaba construyendo. Al terminar el curso, el nuevo colegio todavía no estaba terminado, por lo que los aspirantes tanto de Santander como de Arévalo fueron reunidos en Astudillo. El tercer curso, en cambio, ya se inauguró Arévalo y allí terminó Olegario los estudios previos al noviciado.

El noviciado lo hizo en Mohernando. Como era costumbre entonces, cada curso recibía un nombre que debía servir de lema para toda la vida. El de Olegario fue llamado el curso Cristo. Le fue impuesta la sotana el día 1 de noviembre de 1950, día en que fue declarado el dogma de la Asunción de María. La profesión la hizo el 16 de agosto de 1951, año santo mariano. Comenzó los estudios de filosofía, programados para tres años, en el colegio de San Fernando, pero al principio de segundo curso, los estudiantes de filosofía fueron trasladados al nuevo colegio de Guadalajara. El cambio de sede trastornó también los planes de estudios, reduciendo los tres años programados a dos, por lo que al final del segundo año los estudiantes tuvieron que pasar los meses de verano en Carabanchel para completar los tratados de filosofía que no habían estudiado anteriormente.

Olegario fue destinado a hacer el trienio práctico a Zamora y de allí pasó de nuevo a Carabanchel para los estudios de teología. Muy vivo de mente, no lo era tanto de salud. Sufría de vez en cuando ataques epilépticos, por lo que a pesar de haber terminado bien sus estudios de teología y haber sido ordenado de órdenes menores, tuvo que esperar algunos años hasta que, controlada su enfermedad, fue ordenado sacerdote, siete años más tarde que sus compañeros, en Oviedo el 21 de diciembre de 1967.

Siempre muy interesado por enriquecer su cultura, no cesó nunca de estudiar y de capacitarse intelectualmente: en 1973 se graduó en cinematografía en los cursos de Valladolid, en 1975 sacó el graduado social en la escuela de León y en 1982 se licenció en Historia en la Universidad de Oviedo. En los últimos años se matriculó en la Universidad de Mayores, estudiando diversas asignaturas tales como Coaching, Psicología Positiva, etc.

No dejó tampoco de ejercer su enseñanza y su ministerio sacerdotal pasando por un buen número de colegios: Santander, Zamora, León, Vilagarcía de Arousa, Universidad Laboral de Sevilla, Oviedo Masaveu, Orense, Allariz, La Robla, Vigo, etc. Ejerció de profesor, encargado de residencia, jefe de estudios, vicario parroquial, archivero… Esta movilidad da testimonio sea de su versatilidad y capacidad para ejercer su actividad, sea de su originalidad, que a veces rayaba la extravagancia y chocaba con el ambiente más tradicional y puritano de otros hermanos de las comunidades.

Durante algún tiempo estuvo como guía de español en las catacumbas de Roma. Los últimos años los pasó en la casa de la «Pagoda» de Madrid, donde se ocupó de la capellanía de las salesianas, siendo muy querido por ellas. Siempre se distinguió por el cuidado que ponía en las funciones de iglesia y en las celebraciones litúrgicas, bien preparadas y realizadas con gran sentimiento.

Junto con el cultivo de su mente, cuidaba también su salud física con continuos ejercicios, que lo mantenían muy ágil y despierto. Por eso sorprendió a todos cuando de repente se le presentaron unos fuertes dolores, que obligaron a internarlo en el hospital. Después de muchas pruebas se le detectó un cáncer de médula, por lo que tuvo que ser sometido a diálisis y a quimioterapia. No lo resistió y en pocos días se le presentó la crisis que lo llevó a la muerte, en la noche del 7 al 8 de enero de 2018. Fue sepultado en el panteón salesiano del cementerio de Carabanchel.