José Castro Antolín
Coadjutor (1934-2012)
Nacimiento: Astudillo, 18 de septiembre de 1934
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1954
Defunción: Foz (Lugo), 13 de abril de 2012
Los padres de Pepe, Porfirio y Anastasia, eran pastores y vivían pobremente, pero cultivaban con riqueza los valores de la honradez, el sentido del esfuerzo y del trabajo, así como una fe firme y sencilla. En este ambiente familiar pasó su niñez, ayudando en todo lo que estaba en su mano a la economía familiar.
Pepe nació en Astudillo el 18 de septiembre de 1934 y, como la mayoría de la chiquillada del pueblo, frecuentó el oratorio festivo del colegio salesiano, dirigido por don Valentín Grasso. Allí brotó su vocación salesiana. A Pepe le atraía más la acción que el estudio, por eso decidió hacerse coadjutor salesiano.
Realizó su aspirantado en el colegio de San Fernando de Madrid y de allí pasó al noviciado de Mohernando, donde hizo su primera profesión el 16 de agosto de 1954, a la que siguió el postnoviciado, durante dos cursos más, en el colegio de San Fernando. La profesión perpetua la hizo el 16 de agosto de 1959, tenía 25 años.
Su primer campo de trabajo fue Santander (1956-1960), como jefe de taller. De allí pasó a la Universidad de Zamora (1960-1961) y a continuación desempeñó las funciones de jefe de estudios y de taller, en varias etapas, en los colegios de Huérfanos de Ferroviarios de León y el Colegio-Hogar San Roque de Vigo. En estos períodos de tiempo fue completando también sus estudios con la obtención del título de Ingeniero Técnico en Mecánica, el 30 de mayo de 1975.
A partir de ese momento su vida y su trabajo se desenvuelven entre los colegios de Vilagarcía de Arousa, Huérfanos de Ferroviarios y Centro Don Bosco de León, colegio San Roque de Vigo y Villamuriel, para terminar en Foz (Lugo) de 2004 a 2012.
Además de profesor y jefe de taller, desempeñó la labor de administrador y trabajó en los oratorios festivos y como consiliario de antiguos alumnos.
Murió a consecuencia de un lamentable incidente al caerse de la escalera de la que se servía para reparar la red de uno de los aros de baloncesto. Sus restos descansan en el cementerio de Foz (Lugo).