Fernández Rodríguez, Mariano

Mariano Fernández Rodríguez

Sacerdote (1931-2016)

Nacimiento: Valladolid, 15 de agosto de 1931
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1949
Ordenación sacerdotal: Santander, 20 de diciembre de 1958
Defunción: Lugo, 21 de mayo de 2016

Mariano nació en Valladolid. Según consta en el acta de nacimiento, el día 14 de agosto de 1931, pero el resto de documentos y su carta de identidad, señalan el 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen, de ahí que recibiera el nombre de Mariano. Sus padres fueron Vicente Fernández y María Rodríguez, que engendraron una familia numerosa.

En Valladolid realizó sus primeros estudios y en 1944 marchó a Santander, donde en un bonito chalé adjunto al colegio salesiano se había abierto un aspirantado. Allí cursó su primer año de aspirante. Los tres restantes los realizó en Astudillo y Arévalo. En 1948 comenzó en Mohernando el noviciado y al final hizo su profesión religiosa el 16 de agosto de 1949. Estudió dos años de filosofía en el colegio de San Fernando de Madrid. Los tres años de tirocinio práctico los cumplió en el colegio de bachillerato del Paseo de Extremadura de Madrid. En octubre de 1954 comenzó sus estudios de teología en Carabanchel Alto. Al terminar los cuatro años en julio de 1958, ordenado de subdiácono, fue enviado a Santander, donde recibió el diaconado y el 20 de diciembre de 1958 fue ordenado de sacerdote.

Permaneció en Santander ejerciendo su ministerio sacerdotal hasta el año 1961. Los siguientes destinos fueron: el colegio salesiano de San Matías (hoy María Auxiliadora) durante los años de 1961 a 1964; Vigo-San Roque, de 1964 a 1970. En ambos colegios vigueses ejerció como docente, catequista y confesor. De Vigo pasó a la Universidad Laboral de Zamora, donde estuvo hasta 1978, que fue destinado como administrador al colegio Masaveu de Oviedo. Pero un año después volvió como profesor a Zamora. De nuevo en Asturias, estuvo primero dos años en Llanares-Avilés, como vicario de la comunidad y jefe de estudios, después en Oviedo-Naranco hasta 1987. A partir de ahí pasó por diversos colegios de Castilla: Villamuriel (Palencia), León y Astudillo, hasta que en agosto de 2010 fue destinado a Lugo, donde murió el 21 de mayo de 2016, a los 84 años de edad.

Mariano era una persona de carácter más bien fuerte. Sobre todo en los últimos años, cuando los dolores en la pierna le impedían moverse a su gusto, se manifestaba con cierta dureza. Pero, junto a ese genio, mostraba por otro lado su dulzura salesiana en el buen trato y en el gran amor a los alumnos, a los que quería de verdad y era correspondido por ellos. El «padre caramelos», lo llamaban algunos. Le gustaba estar siempre con ellos en el patio, incluso cuando ya no les daba clases. Fue muy exacto y responsable en el cumplimiento de sus deberes de profesor y de confesor y tenía una gran devoción a María Auxiliadora.

En la carta de petición de los votos había escrito: «Quiero ser salesiano principalmente porque llena de gozo mi alma aquella promesa de Don Bosco: “¡Pan, trabajo y Paraíso!”». Pan tuvo suficiente; trabajo, mucho; esperamos que Dios le haya dado un buen puesto en el cielo salesiano.