Blas Gallo Robredo
Coadjutor (1945-1978)
Nacimiento: Gredilla de Sedano (Burgos), 11 de junio de 1945
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1964
Defunción: Madrid, 27 de marzo de 1978
De padres burgaleses, Desiderio e Isabel, muy sencillos y laboriosos. Fruto de las correrías vocacionales de don Tomás Alonso, Blas ingresó con 14 años en el aspirantado de coadjutores que existía junto al colegio Madrid-San Fernando. Tuvo que regresar a casa por enfermedad. Ya repuesto, de 1960 a 1963 realizó brillantemente los estudios de oficialía industrial en la rama eléctrica. Marchó al noviciado de Mohernando, donde profesó el 16 de agosto de 1964.
Los dos años siguientes cursó maestría en la escuela industrial de La Almunia de Doña Godina. Su primer destino como maestro de electricidad fue el colegio de Salamanca-Pizarrales. Emitidos los votos perpetuos, volvió de nuevo a La Almunia para estudiar la ingeniería técnica, que obtuvo con éxito sobresaliente.
Con este bagaje, regresó a su colegio de San Fernando como jefe de taller, pero no tuvo inconveniente en aceptar el ruego del director de hacerse cargo de la dirección técnica. Durante los dos años que llevó a cabo esta labor, montó las nuevas especialidades de delineación y electrónica, organizó cursillos de formación para el profesorado y los cursos para la obtención del certificado de aptitud pedagógica. Por el volumen que había adquirido el taller de electricidad y electrónica, pidió dejar la dirección técnica y se le confió exclusivamente ser jefe y maestro de ese taller y tutor-encargado de los alumnos de maestría.
Inteligente, serio y responsable, destacó como salesiano coadjutor por su excelente preparación, capacitación y competencia técnica, así como por el interés en el crecimiento personal y cristiano de sus alumnos. Semanalmente, terminadas las horas de clase y taller, solía reunirse con grupos de alumnos para «revisión de vida», les organizaba retiros y ejercicios espirituales que compartía con ellos. Cultivaba atento los lazos de unión con sus antiguos alumnos y con sus compañeros de carrera, siendo el promotor de las reuniones anuales de los mismos en La Almunia. Un hermano coadjutor recuerda su lema de vida salesiana: apóstol de renovación y técnico al día.
Siendo lunes de Pascua, al regresar de haber pasado la mañana en Madrid con un grupo de alumnos, el land rover que conducía derrapó en una curva y falleció de inmediato el 27 de marzo de 1978. A sus prometedores 32 años, ese fue su último servicio a los jóvenes por quienes había entregado completamente su vida.