Camilo García Conde
Coadjutor (1933-2025)
Nacimiento: Portela de Airabella (Ourense), 29 de enero de 1933
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1952
Defunción: León, 23 de abril de 2025
Camilo había nacido en A Portela de Aira Vella (Portela de Airabella), localidad de Ourense cercana a Allariz, en el seno de una familia cristiana numerosa formada por sus padres Zenón y Pilar. En 1947 los padres dan su consentimiento para que su hijo Camilo pueda ir introduciéndose en la vida salesiana. Y marcha al aspirantado junto al primer grupo de aspirantes que llegarían a Cambados, continuándolo después en Arévalo. El año de noviciado Camilo lo culmina con la primera profesión salesiana en Mohernando, el 16 de agosto de 1958. Y continúa su formación inicial en Guadalajara, con la inquietud de continuar hacia la ordenación sacerdotal, aunque después tendrá que modificar su intención primera.
En su larga vida, Camilo sirve al Señor en las casas salesianas de Zamora, Vigo-María Auxiliadora, Coruña-Calvo Sotelo y Allariz, donde transcurrió un gran trecho de su vida (1978-2020). Después de tres años en la casa de Ourense, fue destinado en su último curso de vida a la Casa de Salud de León.
Es en Allariz donde Camilo vivió con sencillez su vida de coadjutor salesiano, cercano a la vida de la gente sencilla (todos en Allariz le conocían y querían), en el ambiente de su tierra natal. Durante unos años también desempeñó el servicio de ecónomo local. Quienes más han convivido con Camilo pueden dar fe de sus rasgos de vida tranquila, en ambiente natural, y con buena inquietud por animar la vida litúrgica de la comunidad mediante el canto y la música. Sin descuidar las labores de huerta y de animales domésticos que también le ocupaban el tiempo.
La enfermedad ha marcado gran parte de su vida. Escribía así, siendo joven: “estoy operado de un tumor cerebral: me dieron seis meses de vida, pero gracias a Dios y a las oraciones de muchos, sigo viviendo, aunque muy limitado… me aplicaron muchas sesiones de radioterapia y tengo parte del cerebro en una bolsa”. Ello nos permite entender mejor a nuestro hermano Camilo, cuya vida es fecunda para el Señor, aunque sin poder desempeñar la actividad que hemos de desarrollar quienes gozamos del don de la salud.
Durante los últimos años ha sido atendido en la Casa de Santiago el Mayor, de León, con el esmero y el cariño que se trata allí a los hermanos enfermos. Todos podemos valorar la vida de este hermano con sus limitaciones de salud y el sacrificio que ha podido hacer uniéndose a la entrega de Cristo por la salvación de la humanidad y de la juventud, como buen hijo de Don Bosco.
Camilo ha muerto en el contexto de fiesta de Pascua, tiempo de esperanza y resurrección. Ha muerto para la tierra, pero ha resucitado, con Cristo, para el cielo.