Serafín García Hernández
Sacerdote (1912-1988)
Nacimiento: Fuentes de Oñoro (Salamanca), 27 de diciembre de 1912
Profesión religiosa: San José del Valle, 8 de septiembre de 1929
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 11 de septiembre de 1938
Defunción: Sincelejo (Colombia), 27 de mayo de 1988
Nació el 27 de diciembre de 1912 en Fuentes de Oñoro (Salamanca). Huérfano de madre desde muy niño, quedó a cargo de su abuela y vivió en un ambiente muy pobre.
Ingresó en el aspirantado de Cádiz, hizo el noviciado en San José del Valle (1928-1929) y emitió sus primeros votos el 8 de septiembre de 1929. Siguió sus estudios filosóficos allí mismo (1929-1931).
El tirocinio práctico lo hizo en Sevilla y en Las Palmas de Gran Canaria (1931-1934). Estudió en La Crocetta de Turín sus primeros años de teología. La Guerra Civil lo sorprende en Ronda como teólogo acompañante del grupo de aspirantes de Montilla que veraneaba en la ciudad esos días. El cardenal Segura le ordenó sacerdote en Sevilla, el 11 de septiembre de 1938.
La mayor parte de su vida sacerdotal la pasó en casas de formación: San José del Valle (1938-1941, 1943-1944) con los estudiantes de filosofía; Alcalá de Guadaíra (1944-1947) como director; Utrera (1947-1951) como catequista con los estudiantes de filosofía y director (1951-1954); Montilla (1954-1957) de director del aspirantado; Córdoba (1957-1962) como delegado inspectorial de cooperadores; Málaga (1962-1963) como confesor; Las Palmas de Gran Canaria (1963-1968) como párroco de Santa Catalina.
En 1968 se macha misionero al Ariari (Colombia), donde trabajó durante los 20 últimos años de su vida, como director y párroco de San Juan de Arama, Puerto Lleras, Granada del Ariari, Canaguaro y Lejanías.
Falleció repentinamente predicando a unas religiosas de clausura de Sincelejo, al norte de Colombia, el 27 de mayo de 1988, a los 75 años de edad.
Su gran capacidad de trabajo, entrega y sufrimiento eran proverbiales. Su fidelidad a las constituciones le hacía ser muy exigente consigo mismo y con los demás. Fue un sacerdote inflamado de celo apostólico, un religioso ejemplar, testimonio vivo de piedad salesiana. Fue muy apreciado como misionero.