Aurelio García Ortega
Sacerdote (1935-2019)
Nacimiento: Quintanilla Cabrera (Burgos), 27 de julio de 1935
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1954
Ordenación sacerdotal: Salamanca, 14 de abril de 1963
Defunción: Logroño, 8 de febrero de 2019
Aurelio, sexto de diez hermanos, nació el 27 de julio de 1935 en Quintanilla Cabrera. Un encuentro casual con don Emilio Alonso Burgos, en aquel momento encargado de vocaciones, y tras varias conversaciones con él, le animaron a decidirse por ir al seminario.
A la edad de 13 años ingresa en el aspirantado de Astudillo y después de dos años continúa la formación en Arévalo. Realiza el año de noviciado en Mohernando, al cabo del cual profesa como salesiano el día 16 de agosto de 1954.
Continúa sus etapas de formación: filosofía en Guadalajara, el trienio en San Fernando, Madrid, y la teología en Madrid-Carabanchel y Salamanca, donde se ordena sacerdote el día 14 de abril 1963.
Terminada la formación inicial, comienza su labor educativa en Burceña, (1963-1967), actualmente Cruces-Barakaldo, siendo esta su primera obediencia como profesor y jefe de estudios. El siguiente destino fue Santander, también como consejero, donde estuvo un año. El año 1968 fue destinado a Barakaldo (1968-2019). Aquí permaneció de forma ininterrumpida los 51 años transcurridos hasta su muerte, si bien son varios los cargos que a lo largo de este tiempo fue desempeñando en el colegio. Los primeros años fue el consejero o jefe de estudios, más tarde coordinador de pastoral de los mayores y, ya en la última etapa activa, secretario del Centro. Nunca abandonó el contacto con los alumnos.
En todo este largo período se producen dos breves paréntesis. El primero de dos meses, corresponde al verano de 1990, cuando el Padre Inspector, aprovechando sus conocimientos de francés, le invitó a apoyar la labor parroquial en Parakou (Benín, África). Fue un tiempo dedicado a ayudar en la parroquia, cuando otros salesianos venían a la península a descansar y disfrutar del encuentro con sus familias. El segundo corresponde al curso 2005-2006, que fue invitado a realizar un curso de actualización en Roma.
La vida de don Aurelio ha estado marcada por los más de 40 años dedicados a la educación docente. Son muchos los alumnos que le recuerdan con cariño y guardan en la memoria frases que utilizaba muy a menudo como recurso en la enseñanza de la lengua castellana.
Preparaba las clases a conciencia. Señalaba con esmero, con su buena letra, dónde estaban los errores para no cometer los mismos en los siguientes exámenes. Disfrutaba leyendo libros y textos literarios. No quería que sus alumnos salieran mediocres en lectura, comprensión y redacción. Su preocupación y cuidado de los alumnos iba siempre más allá, siguiéndolos después de dejar el colegio.
Concluida su etapa de educador, deja la docencia al cumplir los 70 años, tomándose las cosas más tranquilidad, pero sin dejar de ocupar el tiempo con múltiples actividades: labores de jardinero y hortelano, encuadernación, peluquería y reparaciones de mantenimiento.
Las Hijas de María Auxiliadora tienen un muy buen recuerdo de él como capellán. Sin desmerecer de otros, destacaba en su fidelidad, constancia y puntualidad, fuera verano o invierno, lloviera o hiciera sol. Dificultades respiratorias motivadas ya por una fibrosis pulmonar avanzada le hicieron desistir.
Especialmente significativas fueron también las relaciones que mantuvo con algunos Centros Regionales, cuya implicación con ellos significaba además de la atención religiosa, algunas conferencias y colaboraciones editoriales con alguna revista.
Sabemos que nos toca sembrar con la esperanza de recoger un buen fruto, pero no siempre los frutos son los que nosotros queremos. En Aurelio los vemos, sobre todo, en el reconocimiento y el afecto que le tienen salesianos, antiguos alumnos y muchas personas que entraron en contacto con él a lo largo de su vida y su trabajo salesiano.