Domingo Gasulla del Amo
Sacerdote (1911-1976)
Nacimiento: Barcelona, 6 de mayo de 1911
Profesión religiosa: Sarrià, 5 de agosto de 1926
Ordenación sacerdotal: Salamanca, 22 de mayo de 1937
Defunción: Valencia, 4 de abril de 1976
Nació el 6 de mayo de 1911 en Barcelona. Siendo alumno del colegio salesiano de la calle Rocafort, marchó al aspirantado de El Campello. En Sarrià hizo el noviciado y la profesión religiosa el 5 de agosto de 1926.
El trienio práctico lo realizó en Huesca y Villena, donde se ganaba a los chicos con su simpatía, compitiendo en el patio con ellos, calzado todo el día con sus botas de fútbol. Al terminar el trienio, marchó a Carabanchel Alto para iniciar los estudios teológicos, en medio de las dificultades de los azarosos años de la Segunda República y de la Guerra Civil española.
Hombre de convicciones claras y bien determinadas, pidió permiso a los superiores mayores durante la Guerra Civil para alistarse como voluntario en la «España Nacional». Ordenado sacerdote el 22 de mayo de 1937 por monseñor Plá y Deniel en Salamanca, sirvió como capellán castrense hasta el final de la contienda, antes de incorporarse de nuevo a la vida comunitaria.
Los colegios de Huesca, Villena, Alcoy, Barcelona-Horta, Pamplona, Zaragoza y los dos de Valencia pueden hablar de la eficacia de sus métodos y de sus sacrificios.
Afirma don Basilio Bustillo: «No poseía estudios de alto rango ni un profundo conocimiento del arte musical, pero sabía transmitir, a fuer de buen maestro, el rigor del sonido ajustado y de la expresión acordada hasta alcanzar la emoción y el estremecimiento del mejor gusto… Jamás he podido olvidar la impresión que me causaron los alumnos de don Domingo en Alcoy (Alicante) cuando el imponente “ALABAT SIGA DEU”, compuesto y ensayado por él mismo. Había sabido colocar en sus notas el mejor de los recuerdos de mosén Chusep, fundador del colegio, que tanto usaba esta jaculatoria. Era un encendido grito de alabanza al Señor».
Amor y sacrificio: esta podría haber sido la leyenda de su escudo. Amor sin límites que fue derramando por todos los colegios donde desarrolló su actividad pastoral. Su amor a la juventud y su sacrificio por ella estaban revestidos de una simpatía personal que cautivaba a cuantos se acercaban a él y un espíritu de servicio profundamente caritativo. Todos cabían en su inmenso corazón.
Supo defender hasta el final su ardor patriótico, su fe cristiana y su amor a Don Bosco y a María Auxiliadora.
Murió a los 64 años en Valencia-San Juan Bosco el 4 de abril de 1976, a causa de una úlcera de estómago. Su funeral sirvió para comprobar el afecto de sus antiguos alumnos que de lejanas ciudades acudieron, o enviaron sentidas cartas de condolencia.
«No recuerdo de otro educador con tal magnetismo y admiración», afirma el autor de su carta mortuoria.