Timoteo Gómez Maté
Coadjutor (1921-2011)
Nacimiento: Cardeñajimeno (Burgos), 22 de agosto de 1921
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1941
Defunción: Logroño, 13 de junio de 2011
Nació en el pueblo burgalés de Cardeñajimeno, en un hogar profundamente cristiano, de recios valores castellanos, de compromiso y lucha por la vida, alimentados por el ideal evangélico y la oración.
Quedó huérfano de madre siendo aún muy joven, y tuvo que trabajar muy duro en las labores del campo para sacar adelante a toda la familia, hasta que decidió hacerse salesiano coadjutor. Entró en el noviciado en Mohernando en 1940 e hizo su primera profesión el 16 de agosto de 1941.
Pasó sus años de trienal en el colegio de Astudillo, donde hizo la profesión perpetua el 24 de mayo de 1949. Siguió unos años en Arévalo (1948-1953), donde ejerció de cocinero.
En 1953 la obediencia lo destinó a Mohernando y, tras dos años, marchó a Barakaldo donde, durante 17 años, siguió como encargado de la cocina del colegio. No abundaba el dinero en aquellos años y don Timoteo tuvo que preocuparse para ajustar sus presupuestos y dar de comer a todo aquel personal que estaba bajo su responsabilidad. Cuentan de él que en la plaza del mercado no había ama de casa que regateara con tanto vigor a la hora de conseguir su género. Se hacía acompañar siempre por algunos alumnos, para que no solo le ayudaran, sino para que aprendieran a comprar. Eso no le quitaba ejercitarse en su música de acordeón, alegrando a quienes estuviesen a su lado.
En 1973 fue destinado al seminario salesiano de Santo Domingo Savio de Logroño y tras un paréntesis de un curso en la sede inspectorial, trabajó en la huerta, en la despensa, en el mantenimiento, en la producción de miel, en el cultivo de árboles frutales, atendiendo también a la portería y un sinfín de cosas más.
Son los años en que, junto con don Pablo Campo, serán la pareja más famosa de salesianos dedicados a todo tipo de artimañas pastorales, puesto siempre su punto de mira en la ayuda a las misiones y a los misioneros.
En 2003 pasó a la residencia Don Zatti de Logroño. Allí seguirá desarrollando su afición al dibujo y a la pintura. Y cuando tenía las manos libres de sus lápices, las empleaba para sujetar el rosario.
Llevó una vida de servicio a los muchachos y a la comunidad, haciendo cantidad de labores manuales que enriquecían su participación en la vida comunitaria. Fiel siempre a sus oraciones y a sus pequeñas lecturas. Sus grandes devociones fueron María Auxiliadora y las misiones.
Y calladamente, como había vivido, con sencillez, fiel a su carisma salesiano, el día 13 de junio de 2011, a los 89 años de edad, se apagó su vida terrenal para irse a la casa del Padre.