González Herrero, Jesús

Jesús González Herrero

Sacerdote (1920-2019)

Nacimiento: Madrid, 24 de diciembre de 1920
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de septiembre de 1942
Ordenación sacerdotal: Madrid, 24 de junio de 1951
Defunción: Arévalo, 10 de mayo de 2019

Jesús nació en Madrid el 24 de diciembre de 1920. Sus padres fueron Ladislao González y Juana Herrero. Su vocación se fraguó durante los años duros de la Guerra Civil española. Entró en el noviciado de Mohernando, cuando todavía estaba muy vivo el recuerdo de los salesianos de aquella casa que padecieron el martirio. Hizo su profesión religiosa en 16 de septiembre de 1942 y continuó en Mohernando sus estudios de filosofía. Cursó los años de teología en Carabanchel y fue ordenado sacerdote el 24 de junio de 1951. Estrenó su sacerdocio durante dos años en el colegio salesiano de Santander con el cargo de consejero escolástico. Fue después enviado a estudiar a la Universidad de Salamanca, en la que se licenció en Ciencias Químicas. Permaneció en el colegio de María Auxiliadora de Salamanca como profesor hasta 1973. Pasó un año en el colegio de Madrid-Atocha y 10 más en el de Guadalajara. En 1984 fue destinado al colegio de Madrid-Paseo de Extremadura, donde permaneció hasta el primero de abril de 2018, día en que fue ingresado en la residencia de enfermos Felipe Rinaldi de Arévalo, donde murió un año después el 10 de mayo de 2019. Era en aquel momento el salesiano de más edad de la inspectoría de Santiago el Mayor con 98 años y medio. Por él parecía que no pasaban los años, pues se le veía año tras año, década tras década, con su mismo tipo y porte, con su misma sonrisa pícara, que parecía que iba a ser eterno. Pero, como era natural, al final la muerte lo venció también a él.

Don Jesús fue uno de los primeros salesianos que realizó una carrera civil. Un título que ejerció hasta muy pocos años antes de su muerte. Han sido docenas de generaciones las que han pasado por sus aulas en los tres centros en los que ejerció su profesión: Salamanca María Auxiliadora (donde fue profesor 20 años), Guadalajara (diez años) y Madrid Paseo Extremadura (donde pasó los 34 últimos años de su vida).

Ágil en las explicaciones, firme en la exigencia, cercano en el trato con los alumnos. Fue así como vivió su vocación y su misión salesiana, dando testimonio de su entrega a Dios desde el aula, desde la tiza, desde la corrección de exámenes. Pero debajo de la bata blanca de profesor que siempre llevaba para ir a dar clase, don Jesús llevó todos los días de su vida como religioso, primero la sotana y después el clériman, signos externos del sacerdocio que llevaba en el corazón. Celebraba la eucaristía con unción y preparación, con pausa y detalle.

Bien puede decirse que don Jesús fue uno de tantos salesianos que han realizado una grandiosa labor a favor de la educación de las clases populares. De una forma cotidiana, sin brillos ni medallas, sin cargos ni prebendas, pero que han hecho grande la congregación en España y han formado honrados ciudadanos y buenos cristianos en el mundo. Por desgracia, hoy los tiempos han cambiado y ya son pocos, si es que queda alguno, que imiten el ejemplo de estos gigantes de la educación al estilo salesiano.

Salesiano sacerdote, falleció el 10 de mayo de 2019. Su larga vida la dedicó a educar, especialmente como profesor de matemáticas, a decenas de generaciones de alumnos en las casas salesianas de Salamanca-María Auxiliadora, Guadalajara y Madrid-Paseo. Concienzudo y sistemático, siempre con buen humor y cercano, fue apagándose después de una vida entregada a la Congregación. Tenía 98 años.