Emilio Hernández García
Sacerdote (1917-1997)
Nacimiento: Valdecarros (Salamanca), 16 de abril de 1917
Profesión religiosa: Mohernando, 14 de septiembre de 1934
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 15 de junio de 1946
Defunción: Mohernando, 13 de diciembre de 1997
Don Emilio asistió a las clases en el colegio salesiano de San Benito, primera presencia salesiana en Salamanca, y animado por el deseo de ser salesiano entró en el aspirantado de Madrid-Paseo de Extremadura (1929). El 13 de julio de 1933, comenzó el noviciado en Mohernando y profesó el 14 de septiembre de 1934. Continuó sus estudios de filosofía en la casa de Mohernando; años duros que desembocaron en la Guerra Civil, que él vivió en toda su crudeza, pero que no le desanimaron en su vocación.
Al acabar la guerra, solo tres clérigos quedaron en toda la inspectoría para hacer el trienio: don Leandro Saiz, don Emilio Alonso y don Emilio Hernández, que fue destinado al colegio de Salamanca. Allí hizo tres años de tirocinio, destacando por su saber e inteligencia.
Después de su ordenación sacerdotal en Carabanchel Alto, fue destinado a Mohernando como consejero y profesor de filosofía. En 1948 fue nombrado director de los estudiantes de filosofía, cargo que (con el paréntesis de un año en Salamanca) seguiría desempeñando hasta el año 1960, en que fue enviado de director al colegio del Paseo de Extremadura de Madrid.
En 1961 nace la nueva inspectoría de Bilbao, bajo la advocación de San Francisco Javier, al frente de la cual la Congregación puso a don Emilio, hombre seguro y de toda confianza. Durante su mandato se construyeron las casas de formación de Urnieta y de Logroño.
El día 28 de septiembre de 1967 fue destinado a Mohernando como director y maestro de novicios. En 1969 está en Salamanca como formador de los estudiantes de la inspectoría de Madrid.
Más tarde sería el director del colegio salesiano de Madrid-Santo Domingo Savio y en 1974 compartirá su vida con los alumnos del colegio de Ciudad Real en un ambiente nuevo para él. Será después director de la Casa Don Bosco-Editorial CCS (1979) y en 1982 acompañará a los coadjutores en la casa de Carabanchel. La última etapa de su vida la vivió en Mohernando, todavía noviciado, como confesor y profesor de los novicios (1985-1997).
A don Emilio Hernández se le puede considerar como salesiano puente entre la primera generación de salesianos españoles y las generaciones siguientes. Gran conocedor de Don Bosco y de todo lo salesiano, lo fue dando a conocer a través de sus predicaciones, charlas y novenas.
De carácter serio, transmitía esa misma seriedad a su vida y a su historia personal. Prudente, bondadoso, buen señor, callado, algo tímido, de sonrisa franca y sonora. Autodidacta, inteligente, culto y leído, lo que sabía se lo había ganado a pulso con tesón, leyendo y estudiando por su cuenta.
Sacerdote enamorado de la literatura y con vasta cultura clásica y religiosa, fue elocuente orador, de doctrina densa y ortodoxa, siempre bien aceptada y agradable al oído por su bien hablar y decir. Era solicitado todos los años como predicador de la novena de María Auxiliadora de alguna de nuestras iglesias.
El día 24 de mayo de 1997, su última fiesta de María Auxiliadora, lo pasó en el Hospital de Guadalajara. Al final de ese año, el 13 de diciembre de 1997, fallecía a los 79 años de edad.
Las semblanzas de los salesianos difuntos de la inspectoría de Madrid, escritas ya en su madurez en estilo ágil, con juicios muy valiosos, salpicadas de sabrosas y oportunas citas, son el mejor testimonio de su personalidad literaria y salesiana. Amenas y de agradable lectura, son el fruto de su amplia cultura.