José María Maíllo Sánchez
Sacerdote (1938-2025)
Nacimiento: Salamanca, 18 de julio de 1938
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1959
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 12 de abril de 1969
Defunción: Arévalo, 10 de julio de 2025
Inquieto, atrevido y andariego durante toda su vida, nuestro hermano salesiano sacerdote José María Maíllo Sánchez ha regresado a la Casa del Padre en el día 10 de julio en Ávila, después de sus últimos años en que ha sido cuidado en la casa de salud de Arévalo.
Sus padres, Máximo y África, formaron una familia en la que trasmitieron a sus tres hijos los valores cristianos y la inquietud intelectual que ellos tenían como maestros en el pueblo de Tamames (Salamanca).
José María se incorporó al 4º curso de Bachillerato en el colegio de María Auxiliadora de Salamanca el año 1957. A sus 20 años, superadas las dificultades de osteoartritis de rodilla, solicitó entrar en la Congregación. Terminó el Noviciado en Mohernando con la profesión religiosa el 16 de agosto de 1959. Después de sus años de Posnoviciado en Guadalajara, realizó la etapa de tirocinio en la casa de María Auxiliadora de Salamanca (1961-1964), comenzando su entrega pastoral al estilo de Don Bosco en la casa donde había conocido la vida salesiana. Continuó su preparación al sacerdocio en Salamanca, donde permaneció tres años, pero debido a su estado de salud, marchó a Sanlúcar La Mayor (Sevilla), donde curso el cuarto año de Teología, siendo ordenado sacerdote el 12 de abril de 1969.
Quien ha conocido a José María Maíllo no puede por menos que reconocer en él a un salesiano apasionado con Don Bosco y con la vocación salesiana; entusiasta y temperamental, apóstol al estilo de San Pablo, capaz de enfrentarse osadamente a todos los retos que se pongan por delante y traspasar con energía las fronteras africanas (Togo, Tanzania, Sudán) o las dificultades sanitarias que le han acompañado.
Un rasgo de su amor a la Congregación es su aportación al cuidado de las vocaciones y a la formación de los jóvenes salesianos, tanto en España (aún con muletas iba a Medina del Campo, a Salamanca, a Burgos a dar clases de Estadística, Psicología…) como en sus colaboraciones en casas de formación de África (superando el cáncer que tanto le debilitó en una fase de su vida y apañándoselas para dar clases en inglés o francés con las dificultades propias de hacerlo en un idioma extranjero).
Desde pequeño tuvo una gran inquietud intelectual, defendiendo con tesón cuanto él pensaba, fundado en sus estudios de Licenciado en Teología, doctorado en Psicología, Ingeniería técnica. En sus años más jóvenes se entregó con entusiasmo en la casa de Madrid-Estrecho y durante muchos años dedicó sus energías al Centro de Educación Superior CES-Don Bosco (también alternando semestres en África). También colaboró en la casa de Madrid-Paseo Extremadura durante años, alternando con sus estancias en África y el CES.
Hace unos 20 años, ya enfermo, seguía en África colaborando en la apertura de nuevos proyectos de centros de formación. Así escribía a su Inspector: “Yo aceptaré de buena gana lo que ustedes decidan. Desde hace bastante tiempo no tengo ningún objetivo personal. Sólo me interesa lo que convenga al Reino de Dios en la tierra”.
Damos gracias a Dios por la persona de José María Maíllo, por su testimonio de salesiano entusiasmado con la vocación salesiana y entregado sin reservas a la misión. Sustentando tanta entrega y entusiasmo descubrimos la motivación de su vida: “sólo me interesa lo que convenga al Reino de Dios en la tierra”. Que Don Bosco y María Auxiliadora lo acojan en ese rincón del Reino de Dios en el cielo, descansando de sus fatigas y desvelos apostólicos. Y nos bendigan con buenas vocaciones como las deseaba él para la Congregación.