Pablo Marín Sánchez
Sacerdote (1958-2010)
Nacimiento: Bedmar (Jaén), 18 de junio de 1958
Profesión religiosa: Sanlúcar La Mayor, 16 de agosto de 1982
Ordenación sacerdotal: Córdoba, 15 de diciembre de 1990
Defunción: Roma-Casa Generalicia, 8 de mayo de 2010
Nace en la localidad jienense de Bedmar el 18 de junio de 1958. Era hijo de Pablo, agricultor, y de Feliciana, ama de casa, y el mayor de cinco hermanos, dos de los cuales morirían antes de la mayoría de edad. A los 8 años pierde a su madre, por complicaciones en el parto. Su tía Trinidad asume entonces el papel de madre.
Los hijos varones fueron enviados a la residencia Santo Domingo Savio de Jaén, que regentaban los salesianos. Pablo, con sus 8 años, continúa los estudios primarios; posteriormente termina el bachillerato y luego hace la carrera universitaria de Historia. Tras la experiencia entre los salesianos y como educador él mismo en la residencia universitaria, en 1981 realiza su petición de querer ingresar en la Congregación. Tras un breve período en el prenoviciado de Córdoba, ingresa en el noviciado de Sanlúcar la Mayor y profesa el 16 de agosto de 1982. En la nueva comunidad Virgen de las Nieves, realiza los estudios de filosofía y algunas asignaturas de teología en la facultad de teología de Granada (1982-1984).
Los dos años de tirocinio los hace en el colegio salesiano de Palma del Río. De 1986 a 1989, residiendo en la comunidad del teologado de San Isidoro de Sevilla, realiza los estudios de teología para conseguir el bachillerato en dicha materia.
De 1989 a 1991, está en Córdoba como asistente del prenoviciado, profesor y animador pastoral en el colegio. El 15 de diciembre de 1990 es ordenado sacerdote. Joven sacerdote, es enviado por un año a Málaga y concluye sus estudios universitarios con la obtención de la licenciatura en Historia. En 1992 es enviado a Las Palmas de Gran Canaria, donde desarrollará su labor docente y apostólica como coordinador de pastoral de la casa y director del centro juvenil. Pasa de nuevo a Palma del Río (1996-1998) como coordinador de pastoral juvenil de toda la casa y profesor de formación profesional. De nuevo en 1998 es enviado al colegio de La Laguna de las islas Canarias, ahora como coordinador de pastoral y posteriormente como jefe de estudios.
Es enviado a la Universidad Pontificia Salesiana de Roma (2000-2001) para perfeccionar su conocimiento de la lengua italiana y de la historia salesiana.
Su presencia posterior en el Castillo de Ronda será fugaz (2001-2002). En Córdoba desarrolla un amplio abanico de servicios en poco tiempo (2002-2004). El primer curso, en la comunidad inspectorial de San Rafael de la calle Osario. Ahí desempeñará trabajos de secretaría y comunicación social como encargado del boletín inspectorial. El siguiente, en la comunidad de San Francisco de Sales del colegio como ecónomo de la comunidad, encargado de la casa María Auxiliadora para salesianos enfermos y del naciente portal informático salesiano de España, <donbosco.es>.
Por encargo del regional de Europa Oeste, don Filiberto Rodríguez, es nombrado director del Boletín Salesiano de España y coordinador nacional de la comunicación social (2004-2007). Vivirá estos años en la calle Alcalá, número 164, de Madrid. En 2007 es requerido por la Congregación para trabajar en el Instituto Histórico Salesiano con sede en la casa general. Pero el desenlace de su vida será inesperado y trágico. El 8 de mayo de 2010, volviendo de celebrar la eucaristía con la comunidad de las religiosas de Cristo Rey, al realizar la maniobra de entrada a la casa, un coche le embestía por detrás empujándolo al carril contrario y un camión a gran velocidad lo embistió de frente. Fue transportado en estado crítico al hospital más cercano, pero a las pocas horas murió.
De la inspectoría de Córdoba se trasladó inmediatamente el inspector con algunos familiares. El jueves 13 se realizó el solemne funeral corpore insepulto en la iglesia principal de la casa general. Presidió la celebración el vicario del Rector Mayor, don Adriano Bregolín, ante una impresionante presencia de hermanos. Esa misma tarde sus restos fueron llevados al cementerio romano de Prima Porta para ser incinerados. Fueron repatriadas sus cenizas y el 29 de mayo se celebró una eucaristía por su eterno descanso en la iglesia del colegio de Córdoba. En dicha celebración, presidida por el inspector don Francisco Ruiz, destacó la presencia de sus familiares y del director de la comunidad a la que pertenecía en Roma, don Giuseppe Nicolussi.
Pablo fue un salesiano muy responsable, trabajador constante y creativo. Además de su prolífica labor de artículos como director del Boletín Salesiano español, su labor de historiador se concreta en Los salesianos en Las Palmas de Gran Canaria, Los mártires salesianos de Madrid, Sevilla, Bilbao y León (1936-1937), Siervos de Dios, testigos de la fe en Ronda y la edición crítica de la crónica de don Vigletti sobre los últimos años de vida de Don Bosco.