Santiago Martínez Álvarez
Sacerdote (1927-2025)
Nacimiento: Acebes del Páramo (León), 24 de marzo de 1927
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1945
Ordenación sacerdotal: Madrid, 27 de junio de 1954
Defunción: Arévalo, 7 de junio de 2025
Santiago había nacido en la población leonesa de Acebes del Páramo, el 24 de marzo de 1927, en una sencilla familia de ámbito rural, con buenas raíces cristianas en las que se formó junto a sus hermanos y hermanas, sostenido por el cariño de sus padres Isabel y Emiliano. Allí dio sus primeros pasos. Había en el pueblo varios religiosos pertenecientes a otras congregaciones, pero él, según sus palabras, “gracias al desprendimiento y generosidad de mis padres, que lo pensaron bien y a la gracia de Dios pudo cumplir la ilusión de mis pocos años y en 1940 llegar al seminario, pero con Don Bosco”.
En 1940 comenzó el aspirantado en Astudillo (2 años) y lo continúa otros dos años en Mohernando, donde realizó el noviciado que terminó con la profesión salesiana el 16 de agosto de 1945. Después de la etapa de posnoviciado, realizada también en Mohernando, fue destinado a la casa de Madrid-Atocha para su entrega entusiasta a la misión salesiana durante el trienio (1947-1950). En su juventud, con su clara caligrafía, fue pidiendo continuar en la vida salesiana pues “creo que esta es la voluntad de Dios”. Y en Madrid-Carabanchel se preparó a la ordenación sacerdotal, que tuvo lugar el 27 de junio de 1954, por la imposición de manos de Mons. J.E. González Arbeláez.
Desde entonces entregó generosamente su vida al Señor en diversas casas salesianas, desempeñando las responsabilidades que se le fueron pidiendo, incluso en épocas de dificultad y en casas de cierta envergadura (director en Madrid-San Fernando, Madrid-La Paloma, Madrid-Domingo Savio, Puertollano), así como párroco en Madrid-Estrecho. Al terminar como consejero inspectorial en 1974, pasó dos cursos en Roma estudiando Teología Espiritual, que no solo le capacitó intelectualmente, sino que le ayudó a profundizar su experiencia religiosa.
Este rasgo de experiencia de fe la expresaba espontáneamente en sus conversaciones ordinarias y, de modo extraordinario, en sus inspiradas poesías. Así resumía su vida en una estrofa de acción de gracias al Señor en sus 50 años de sacerdocio:
La vida he gastado toda
en esta siembra, a voleo
y por eso, Señor, creo
que, al final, mística boda,
mi ¡gracias! será un vergel
por Cristo, con Él y en Él.
Multitud de personas y jóvenes han podido entrar en contacto con Don Santiago y gozar de su grata conversación y sus consejos sabios para la vida y la maduración en la fe. Resaltan de modo particular las dos últimas casas donde pasó varios años seguidos: la Procura (1987-1998) y Ciudad Real (1998-2020). Junto a las tareas ordinarias que tenía asignadas hay que anotar su abundante correspondencia y los poemarios en los que ha ido plasmando su fe y su experiencia de vida.
Don Bosco y María Auxiliadora fueron las dos devociones que plasmaron su corazón y le sostuvieron en su vida y que él las ha difundió con gran entusiasmo, particularmente como encargado inspectorial de la Asociación de María Auxiliadora. Que Ella sea la Madre buena que le presente al Padre Dios.
Los últimos años de su larga vida (98 años) los pasó en la casa de salud de Arévalo, fraternalmente atendido y con gran serenidad espiritual. Falleció en la mañana del 7 de junio de 2025, dejándonos un grato recuerdo a todos.