Miret Martorell, Juan

Juan Miret Martorell

Coadjutor (1893-1982)

Nacimiento: Vilafranca del Penedès (Barcelona), 6 de enero de 1893
Profesión religiosa: Sarrià, 28 de enero de 1911
Defunción: Pamplona, 11 de julio de 1982

Nació el día 6 de enero de 1893 en Vilafranca del Penedès (Barcelona).

En 1911 terminaba su noviciado y, hecha la profesión religiosa el 28 de enero de 1911, fue destinado a la casa de Sarrià, donde estuvo hasta el año 1937. En ese año fue destinado al colegio de Pamplona del que ya no salió. Llegó como maestro de talla, ocupación que alternaría con la de enfermero y asistente.

Durante la Guerra Civil hubo de sufrir persecución. Alguna vez se libró de ser capturado por su proverbial habilidad en el teatro, fingiendo el papel de tonto. El señor Miret era delgado, vestía con elegancia y se presentaba con un aire señorial realzado con su elegante sombrero y su peculiar y cuidado bigote. Su maestría en interpretar papeles teatrales y en dirigir con toda meticulosidad las diversas representaciones escénicas fue una de sus más peculiares características, por la que siempre fue recordado y admirado.

Su notoria sensibilidad estética quedaba plasmada en su actuación como maestro de talla. En este campo se mostraba duro y recio. Exigía mucho, a veces con energía. Pero era muy competente profesionalmente. Aunque guardaba las distancias con los alumnos, siempre estaba cercano a ellos para ayudarlos, orientarlos y animarlos.

Destacó por la laboriosidad, humildad, piedad y por el gran respeto a los superiores. Fue una persona muy amable en el trato, de fina educación y de modales atentos, llenos de delicadeza y de humor, sereno en los momentos difíciles.

El señor Miret se sentía poeta. Como era muy ordenado, conservaba cuidadosamente sus escritos. En la casa inspectorial de Bilbao se guarda (así él lo quiso) una buena colección de sus poemas, muchos dedicados a hermanos de la casa con motivo del cumpleaños u onomásticos.

En los últimos años, al no poder bajar a la iglesia, gustaba de ir al coro para participar en la eucaristía. En la capilla de la comunidad, pasaba largos ratos en oración personal.

Ni que decir tiene que su devoción a María Auxiliadora, tantas veces mencionada en sus escritos familiares, era ardientemente filial. A Don Bosco le obsequiaba con la admiración, el respeto y la devoción de un hijo orgulloso de tal padre.

Falleció en Pamplona del 11 de julio de 1982, a los 89 años de edad.