Torra Arana, Enrique

Enrique Torra Arana

Sacerdote (1920-1982)

Nacimiento: Albacete, 31 de enero de 1920
Profesión religiosa: Kotagiri (India), 24 de mayo de 1951
Ordenación sacerdotal: Shillong (India), 27 de junio de 1960
Defunción: Valencia, 18 de mayo de 1982

Nació en Albacete el 31 de enero de 1920. Su padre era ferroviario y fue trasladado a Zaragoza cuando Enrique tenía 14 años. Después de obtener el título de Perito Industrial, se colocó en la empresa.

Su vocación debió de gestarse en los círculos de Acción Católica que frecuentaba, pero fue fundamental su encuentro con don José Luis Carreño, misionero salesiano en la India. Este estaba llevando a cabo una campaña en favor de sus obras misioneras de la India y pretendía obtener 50 máquinas-herramientas para montar una escuela profesional y que 100 familias españolas le patrocinaran otras tantas becas para vocaciones salesianas indígenas. Al fracasar la obtención de un torno de su empresa, Enrique se presentó a don Carreño y le dijo: «Pero… ¿no tiene usted necesidad de alguien que maneje los tornos?». «Enrique, ¡eso vale más que 10 tornos! Vente conmigo», le contestó don Carreño.

Y a la India se fue, a pesar de una gran oposición familiar, pero con la bendición final de su madre. Y allí estuvo casi 30 años. Hizo el postulantado en Tirupattur (India del Sur) y el noviciado en Kotagiri donde profesó como coadjutor salesiano el 24 de mayo de 1951. En North Arcot organizó el primer taller de mecánica. Más tarde manifestó sus deseos de ser sacerdote. Entonces realizó los estudios de filosofía en Tirupattur, el trienio práctico en Madrás y los estudios de teología en Shillong, donde recibió la ordenación presbiteral el 27 de junio de 1960, de manos de monseñor Ferrando.

Desplegó su labor sacerdotal y salesiana en Madrás, Calcuta, Panjín y Margao. De su labor nunca quiso hablar. Decía que no había hecho nada especial, sino que trabajó como cualquier otro.

Don Carreño contó cómo estando en la escuela politécnica de Calcuta, que dependía del Estado, cuando el gobierno de Bengala cayó en manos de los comunistas, lo pasó muy mal.

Una afección renal le obligó a volver a España, donde se repuso. Su deseo era volver a la India. Pero los superiores le destinaron a la escuela profesional de Alcoy-Juan XXIII y luego como administrador al colegio de Albacete. Trabajaba continuamente y se dedicaba plenamente a los muchachos, por lo que su salud se resintió.

Los últimos meses de su vida estuvo en la comunidad del postnoviciado de Valencia, donde falleció el 18 de mayo de 1982, tal como había vivido: discretamente, sin molestar, sin hacerse notar, sin quejarse. Falleció después de haber recibido la comunión, como de costumbre, y haber cenado normalmente.