Hortensio Monje López
Sacerdote (1920-1979)
Nacimiento: Velilla de Valderaduey (León), 9 de marzo de 1920
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1941
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 29 de junio de 1950
Defunción: León, 8 de diciembre de 1979
Nació el 9 de marzo de 1920 en un pueblecito de la provincia de León, Velilla de Valderaduey.
Comenzó sus estudios en el seminario misionero de Astudillo, en el año 1934. No pudo continuar su formación salesiana por causa de la Guerra Civil. En 1938 fue llamado a filas, como otros muchos compañeros de curso. Formaba parte de la prestigiosa y flamante banda de música del colegio y, por su buena preparación musical, fue destinado a la banda Freccie Nere de una compañía de guerra italiana. Esto le valió el no tener que ir al frente de batalla.
Terminada la contienda, fue premiado con una gira por Italia, acompañando a la citada banda. Vuelve a reanudar su vida de formación salesiana, y en el año 1940 ingresa en la casa de Mohernando para hacer el noviciado, que culminó con la consagración religiosa el día 16 de agosto de 1941. En esa misma casa finaliza los estudios de filosofía en 1943. Su primera obediencia religiosa lo destina a la casa de Béjar. En el año 1946 comenzó sus estudios de teología en Carabanchel Alto, que culminaron con la ordenación sacerdotal, el 29 de junio de 1950.
Este mismo año fue destinado como administrador al colegio San Fernando de Madrid. De estos primeros años conservaba unas memorias mecanografiadas que gustaba leer a sus alumnos de otros colegios como testimonio de la pedagogía salesiana con los niños y jóvenes de San Fernando.
Así se fue preparando para las delicadas obediencias que recibió en años siguientes: fue director del Colegio-Hogar San Roque de la Caja Municipal de Ahorros de Vigo y del colegio de niños del Naranco de la diputación de Oviedo. Le tocó inaugurar y poner en marcha esa obra y sembrar en el corazón de aquellos niños y jóvenes la ilusión y la esperanza de un futuro.
Es destinado después al colegio de La Coruña, como profesor y encargado de los antiguos alumnos (1963-1968). Y termina su misión en el colegio de Huérfanos de Ferroviarios, de León, primero como confesor, después como administrador y finalmente, hasta su muerte, como confesor y responsable de los apostolados de adultos.
Murió repentinamente el día 8 de diciembre de 1979, en medio de la alegría y el regocijo de la festividad de la Inmaculada, patrona del colegio de Huérfanos de Ferroviarios de León.
Era un verdadero constructor de paz. Era connatural a su persona el interesarse por todos, cuando alguien se cruzaba en su camino, por la calle, fuera niño o mayor. Siempre se le veía con la sonrisa en los labios.
Como buen hijo de Don Bosco y fiel a las genuinas y permanentes tradiciones salesianas, sabía inculcar el amor a Cristo y la devoción a María Auxiliadora.
La ejecutoria de este buen hijo de Don Bosco, en síntesis, nos la ofrecieron en la estampa-recordatorio: salesiano sacerdote que, a sus 59 años de vida, supo dejar una huella de simpatía y bondad. Hombre sincero y sencillamente bueno. Nos dejó ejemplo de vida consagrada a Dios con fidelidad, un ministerio sacerdotal vivido con celo por las almas. Fue un ferviente devoto y entusiasta propagador del amor a María Auxiliadora y un auténtico hijo de Don Bosco».