Luis Parrondo Martín
Sacerdote (1912-2000)
Nacimiento: La Alberca (Salamanca), 23 de febrero de 1912
Profesión religiosa: San José del Valle, 8 de septiembre de 1929
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 1 de junio de 1941
Defunción: Málaga, 4 de septiembre de 2000
Nace el 23 de febrero de 1912 en la pintoresca localidad salmantina de La Alberca, de la que siempre se mostró orgulloso. Su padre era el boticario del pueblo.
Marcha en 1924 al aspirantado de Écija de la mano del salesiano Ildefonso Gómez Calama, después a Cádiz y Montilla. En 1928 ingresa en el noviciado de San José del Valle, donde emite sus primeros votos como salesiano el 8 de septiembre de 1929 y cursa los estudios de filosofía (1929-1931). El trienio lo realiza en El Castillo de Ronda y Alcalá de Guadaíra.
Inicia los estudios de teología en Carabanchel Alto en 1934, pero en el verano de 1936 estalla la guerra, que va a acarrear al joven salesiano prisión y trabajos forzados, traslado a campo de internamiento y trabajo en trincheras en Jaén, Totana (Murcia), Valencia y Alicante.
Terminada la contienda, retoma sus estudios de teología en Carabanchel Alto (1939-1941) y es ordenado sacerdote en Madrid el 1 de junio de 1941.
Joven sacerdote, trabaja tres años con los aspirantes a coadjutor en Cádiz (1941-1944) y de ahí pasa a Santa Cruz de Tenerife (1944-1950), como jefe de estudios de los alumnos, muchachos con necesidades de todo tipo.
A partir de ahí, comienza un periplo de comunidades y presencias educativas donde demostró su dedicación a la música y las clases de canto: Las Palmas de Gran Canaria, Málaga, Morón de la Frontera, colegio de El Castillo de Ronda, Granada, Montilla, Málaga y Granada de nuevo, Málaga por tercera vez, otra vez Montilla y Úbeda.
En el curso 1976-1977, marcha a Venezuela, donde tiene un hermano sacerdote. A su vuelta pasa siete años en Linares como vicario de la parroquia, un año con los postnovicios de Virgen de las Nieves de Granada y ya, un tanto cansado, se establece en el colegio del Zaidín, atendiendo a diversos servicios pastorales.
Poco a poco su salud va mermando. Los últimos años fue perdiendo la memoria y hubo que enviarlo primero a la casa de ancianos de San Juan de Dios en el mismo Granada y después a la casa de salud de las Hermanas Hospitalarias, muy cerca del colegio de Málaga. Poco a poco se fue extinguiendo hasta que el 4 de septiembre de 2000 fallecía en Málaga.
Fue un salesiano marcado, como tantos españoles, por la experiencia de la guerra. Era gran aficionado a la música. Bromista y buen comunicador, supo imprimir a la vida su buen sentido del humor.