Manuel Pérez Sánchez
Sacerdote (1907-1966)
Nacimiento: Ronda (Málaga), 14 de mayo de 1907
Profesión religiosa: San José del Valle, 10 de septiembre de 1925
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 15 de junio de 1935
Defunción: Sevilla, 30 de junio de 1966
Nace Manuel en el año 1907 en la ciudad malagueña de Ronda. Estudia en las escuelas de Santa Teresa. En San José del Valle realiza el noviciado, que concluye con la profesión temporal el 10 de septiembre de 1925, y el bienio de filosofía (1925-1927), para distribuir sus años de prácticas pedagógicas entre Montilla (1927-1930) y Carmona, antes de realizar en Carabanchel Alto (1931-1935) los estudios de teología, coronados el 15 de junio de 1935 con la ordenación sacerdotal.
Durante cuatro años, estrena su sacerdocio como atento consejero y celoso catequista en el aspirantado de Montilla. La Guerra Civil le sorprende de vacaciones con un grupo de aspirantes en el colegio salesiano «Sagrado Corazón» de Ronda, su ciudad natal, que había caído bajo el dominio republicano, por lo que se teme lo peor también para los niños, pese a las promesas del alcalde. La única autoridad real era el Comité de Defensa. A él les expone don Manuel la situación de los aspirantes, presentados como «hijos de obreros», y la labor abnegada sin tintes políticos de los salesianos. Los milicianos, convencidos de que se ocultan armas en el colegio, hacen un registro a fondo, respetando a los niños, pero molestando a los salesianos, por lo que el director de Montilla, don Florencio Sánchez, decide que se instalen en casas de personas amigas. Manuel pide permanecer con los aspirantes.
El 16 de septiembre pueden regresar a Montilla, pero su salud psicológica queda debilitada para siempre, con frecuentes depresiones. Y en Montilla permaneció durante el resto de la Guerra Civil. Es trasladado de director a Carmona (1940-1946). Siempre presente en los recreos, en los paseos al campo. Goza inmensamente con la numerosa asistencia al oratorio festivo, con el grupo de catequistas, los certámenes, en las ferias de fin de curso. Entusiasta lo mismo del teatro, de las películas de Rin-tin-tin… que de la Santa Infancia, de la Compañía de San Luis. Inolvidables sus recomendaciones a los círculos de estudio, a los antiguos alumnos. La difícil situación económica le provocó una gran tensión que lo enfermó y convaleciente pasa todo el curso 1945-1946.
En junio de 1946 es enviado a dirigir, por un trienio, la casa de Ronda-Santa Teresa, y, por un año, la de Écija. Prosigue su reposo activo durante los años 1950-1954 en Jerez de la Frontera como capellán de las Hijas de María Auxiliadora, pasando de allí a San José del Valle, a llevar la dirección del noviciado (1954-1957). En todas partes se hizo de muchas y buenas amistades por la sencillez, humildad y bondad que le caracterizaban.
Desde 1957 forma parte de la comunidad de la casa inspectorial (Sevilla), como delegado inspectorial de la Familia Salesiana y vicepostulador de la causa de canonización de los mártires salesianos. Recorrió las casas de la inspectoría, inspeccionando las clases primarias, por delegación expresa del señor inspector; otras trabajando en pro de nuestros mártires; otras intentando dar vida a algún centro de cooperadores y tantas otras visitando los centros de antiguos alumnos salesianos. Y alternará su misión con aquellos otros trabajos que le ponían en contacto con la juventud, sobre todo en el oratorio de la Santísima Trinidad de Sevilla.
En septiembre de 1965 es destinado a la casa de Cádiz como catequista de los jóvenes aprendices y confesor de los aspirantes. Sometido a tanto trabajo, sus molestias de tipo nervioso se reprodujeron, cayendo en una postración tal que su delicado estado de salud aconsejó abandonar sus tareas pastorales.
Para recibir una mejor atención médica, a mediados de junio 1966 es trasladado al Hogar de San Fernando de Sevilla. A los 10 días, de manera inesperada, moría en el Hogar de San Fernando de Sevilla el 30 de junio de ese año, a los 59 años de edad.