José Ramos Martín
Sacerdote (1919-1997)
Nacimiento: Aldeadávila de la Rivera (Salamanca), 23 de diciembre de 1919
Profesión religiosa: San José del Valle, 12 de septiembre de 1938
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 20 de junio de 1948
Defunción: Sevilla, 25 de julio de 1997
Nace en el pueblo salmantino de Aldeadávila de la Rivera, en el seno de una familia labradora. De pequeño trabaja en el campo y en el cuidado del ganado. Vive su infancia en un ambiente de religiosidad sencilla y profunda. No es extraño que siguiera el camino de tantos de sus paisanos ingresando en el aspirantado salesiano de Montilla en el año 1932. En San José del Valle hace el noviciado y su primera profesión religiosa el 12 de septiembre de 1938; allí continúa con los estudios de filosofía y magisterio. El trienio práctico lo realiza en las casas de Cádiz y Antequera. Le siguen los cuatro años de teología en Carabanchel Alto, donde recibió la ordenación sacerdotal el 20 de junio de 1948.
Joven sacerdote, desarrolla su actividad en las casas de Cádiz, Montilla, Rota, Las Palmas de Gran Canaria, Sevilla-Triana, Carmona (como director), Utrera, San José del Valle y Morón de la Frontera, siempre como encargado del externado, que compaginó con el de administrador en las dos últimas casas. Interesante señalar que, ya en plena madurez, ganó las oposiciones de ingreso en el magisterio oficial.
En el sexenio 1958-1964, como director de Carmona, a pesar de la falta de espacios, dio gran impulso a las escuelas.
Fue un hombre que vivió su vida ordinaria con intensidad, sacándole brillo a cada circunstancia, a cada acontecimiento. Amante de la naturaleza, sentía predilección especial por los animales y las plantas. Hombre sencillo, austero, sabía vivir en pobreza.
Su fidelidad a Don Bosco la plasmó en la vida cotidiana, en la asistencia hecha convivencia con los alumnos, en la sensibilidad por las clases populares y la entrega total a su vocación salesiana, con estilo de vida sencillo, trato con las personas humildes y cercanía a los antiguos alumnos.
Punto y aparte merece su devoción filial a María Auxiliadora. Se ilusionó con la idea de contar en su pueblo con un monumento a María Auxiliadora…
¡Y lo disfrutó!