José Luis Roncal Loyola
Sacerdote (1934-2012)
Nacimiento: Pamplona, 28 de noviembre de 1934
Profesión religiosa: Barcelona-Martí-Codolar, 8 de diciembre de 1950
Ordenación sacerdotal: Barcelona-Tibidabo, 30 de junio de 1960
Defunción: Valencia, 5 de enero de 2012
Nació en Pamplona el 28 de noviembre de 1934, el mayor de los cuatro hijos de Luis y Martina. Estudió en los salesianos de la pamplonica calle Aralar. Muchacho inquieto y vivaracho, era feliz en aquel externado de ambiente alegre y familiar, y no tardó en responder a la propuesta vocacional.
A los 11 años marchó al aspirantado de Huesca y después a Sant Vicenç dels Horts. Hizo el noviciado en Martí-Codolar, donde, por motivos de edad, tuvo que retrasar su primera profesión hasta el 8 de diciembre de 1950. Cursó filosofía en Gerona y en Sant Vicenç dels Horts. El trienio lo realizó en Sarrià y en Valencia-San Antonio. Después marchó a Martí-Codolar para los estudios de teología, que coronó con la ordenación sacerdotal el 30 de junio de 1960 en el Tibidabo.
Después de un año como consejero en el aspirantado de Sádaba, fue enviado al PAS de Turín donde obtuvo la licenciatura en Teología. Y de nuevo a Sádaba como consejero, el cargo que le iba como anillo al dedo a José Luis, salesiano dinámico y responsable. Por eso seguirá en esas funciones en Zaragoza, Valencia-San Antonio y Alicante. Aunque se ganó el apodo de «Pantera», sus alumnos lo admiraban y le querían.
Durante los 10 siguientes años (1977-1988) formó parte de la inspectoría de Bilbao, como miembro de las comunidades de Pamplona, Barakaldo (director) e Intxaurrondo. A pesar de su breve estancia en Barakaldo, dejó entre sus antiguos alumnos un recuerdo imborrable de salesiano entrañable, servicial y de buen humor. No dejó de acudir a su fiesta anual para reunirse con ellos y dictarles la última lección.
Pero en Barakaldo encontró José Luis también la cruz con la que habría de cargar el resto de su vida. A consecuencia de unas intervenciones quirúrgicas en la garganta, sus cuerdas vocales quedaron seriamente dañadas. Pero ni este serio incidente mermó su optimismo ni su dinamismo. Con su voz forzada y a base de dieta blanda, comenzó una nueva etapa en su modus vivendi con su habla apenas inteligible y una figura más enjuta, pero con los mismos bríos y simpatía. Supo superar esta situación sin amargura, siempre servicial y de buen humor, sin dejar de dar sus clases de filosofía ni su labor sacerdotal ni su contacto con los alumnos.
Sus últimos años los pasó en la comunidad de San Antonio Abad de Valencia, siempre cercano a la vida colegial, a los profesores, a los alumnos, a la parroquia, presente en los deportes y en el centro juvenil, colaborando en Cáritas, encargado de las presencias salesianas de Godelleta y Xátiva.
José Luis supo ser sacerdote cercano, con sus eucaristías de atinadas homilías, siempre concretas y certeras, dando en el clavo de la vida, creativas y ocurrentes. El suyo era el evangelio de la alegría y, su Dios, el Dios de la misericordia. Los alumnos mayores pedían que las misas de las fiestas las presidiera José Luis porque les encantaba, les encandilaba, no los aburría…
Se nos fue el día 5 de enero de 2012, a los 77 años de edad, víctima de neumonía, arritmia y taquicardias. En el día de Epifanía recibió el último adiós de sus familiares, salesianos y multitud de amigos en el templo de San Antonio Abad de Valencia.