Nicolás Ruiz Cabeza
Sacerdote (1932-2025)
Nacimiento: Vallespinoso de Cervera (Palencia), 4 de marzo de 1932
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1949
Ordenación sacerdotal: Madrid, 22 de junio de 1958
Defunción: León, 13 de agosto de 2025
Hijo de Leoncio y Rafaela, que en la vida sencilla del pueblo palentino de Vallespinoso de Cervera formaron una familia numerosa, después de su infancia en el pueblo emprende el camino de su vida en el ambiente salesiano del aspirantado de Arévalo, de donde pasó al Noviciado de Mohernando, que culminó con la profesión religiosa el 16 de agosto de 1949.
Continuó su formación salesiana en las etapas de Postnoviciado en Madrid-San Fernando, Tirocinio en Santander y Teología en Madrid-Carabanchel. Nicolás recibió la ordenación sacerdotal por la imposición de manos del obispo auxiliar de Madrid Mons. Juan Ricote, en la Iglesia de los Ángeles Custodios de Carabanchel.
La trayectoria de vida salesiana de nuestro hermano es sencilla. Su entrega educativa y pastoral la realiza en las casas de Cambados, Santander, Madrid-Atocha, Oviedo y, de modo más prolongado, en La Coruña San Juan Bosco y en Villamuriel. Cuando la salud exigía cuidados más específicos, fue necesario llevarlo a la casa de salud de León, donde se le ha atendido con esmero y espíritu fraterno durante casi los dos últimos años de su vida. También cabe reseñar en su vida el servicio como capellán militar durante un par de años, cumpliendo el cupo que la Inspectoría tenía que aportar en esa época.
Con su peculiar estilo y carácter, al modo de los clásicos ‘consejeros’, se ha dedicado durante su vida salesiana a la educación de los jóvenes de las casas donde ha estado destinado. Para ello se fue preparando con los estudios de Magisterio, la Diplomatura en Francés y la Licenciatura en Filología Románica.
Rasgo propio de su personalidad era el cumplimiento fiel de las responsabilidades. Y uno de los últimos servicios donde lo ejerció con esmero fue en la Asociación de María Auxiliadora de Villamuriel.
Damos gracias a Dios que ha enriquecido a la Congregación y a la misión salesiana con este hermano que durante tantos años ha servido al Señor en las casas salesianas. Sin duda, María Auxiliadora y Don Bosco han acompañado a Nicolás en los momentos de presentarse ante el Padre Dios con toda su vida entregada, vivida con la esperanza del alcanzar el gozo del Reino.