Sierra Moreno, Joaquín

Joaquín Sierra Moreno

Sacerdote (1880-1940)

Nacimiento: Sevilla, 10 de noviembre de 1880
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 27 de septiembre de 1898
Ordenación sacerdotal: Granada, 24 de septiembre de 1910
Defunción: Sevilla, 27 de agosto de 1940

Nació el 10 de noviembre de 1880 en Sevilla. A los 14 años ingresa en el cercano colegio salesiano de la Trinidad, donde cursa los estudios de bachillerato brillantemente.

Ingresa en Sant Vicenç dels Horts primero un año como aspirante y después como novicio, emitiendo los votos perpetuos el 27 de septiembre de 1898 y actuando además como maestro y asistente. Dotado para los estudios matemáticos, compagina sus estudios filosóficos con las clases de matemáticas a sus mismos compañeros.

Comienza el trienio práctico, que se convierte en decenio (1899-1909), en Montilla, Málaga y Utrera, donde simultanea la enseñanza con el estudio de teología, siendo ordenado el 24 de septiembre de 1910 en Granada.

Desarrolla su labor sacerdotal, como consejero o catequista, en Utrera (1910-1913), Córdoba (1915, 1919), Cádiz (1916-1918, 1922), Sevilla (1930-1934) y sobre todo en las casas de Ronda, Santa Teresa (1914, 1920, 1923-1927) y el Sagrado Corazón (1928). Intercambia los servicios de jefe de estudios y de catequista.

Desde 1935 reside en la casa de Málaga, como encargado de la nueva presencia en construcción de Antequera. A estallar la Guerra Civil, sufre con los demás hermanos pesquisas, aislamiento y persecución, aunque sin compartir con ellos el martirio.

Terminada la guerra, se dedica de inmediato a la reconstrucción de Málaga y Antequera. Cuando todo parece que se endereza, los primeros días de febrero de 1940, unos graves desajustes en su salud lo postran en la cama. Trasladado urgentemente a Sevilla, se le detecta cáncer de estómago en fase terminal. Desde el lecho, sigue dirigiendo las obras de Antequera y de Montellano (Sevilla).

El 27 de agosto de 1940 fallece en Sevilla, a los 59 años.

Joaquín tiene un largo historial de trabajo salesiano incansable y constante. Impartía clases de matemáticas y literatura. Fue un salesiano paciente, hábil, organizador y de un gran espíritu de trabajo. Era alegre, bueno y simpático, fiel a Don Bosco y a los superiores. Su alma sincera y alegre fascinaba y contagiaba a todos.