Muzás Aguayo, Estanislao

Estanislao Muzás Aguayo

Sacerdote (1897-1940)

Nacimiento: Playa de Ponce (Puerto Rico), 13 de noviembre de 1897
Profesión religiosa: Carabanchel Alto, 20 de julio de 1913
Ordenación sacerdotal: Manresa, 30 de julio de 1922
Defunción: Huesca, 24 de octubre de 1940

Nació el 13 de noviembre de 1897 en América, en Playa de Ponce (Puerto Rico). Siendo aún muy niño, se trasladaron sus padres a Huesca. Fue uno de los primeros alumnos de las escuelas salesianas de San Bernardo y también una de sus primeras vocaciones.

Hizo el aspirantado en El Campello (1908-1912), el noviciado en Carabanchel Alto, donde profesó el 20 de julio de 1913. Estudió filosofía en El Campello (1913-1915), realizó el tirocinio práctico entre Alicante (1915-1917) y Sarrià (1917-1918) y los estudios de teología en Mataró, alternando con clases y atención a los chicos, como se solía hacer entonces. Se ordenó sacerdote en Manresa, el 30 de julio de 1922, y celebró su primera misa en Mataró.

Trabajó en Mataró (1922-1934) como consejero, catequista y luego prefecto; fue destinado después a Huesca-San Bernardo (1934-1940) como director, y allí falleció, el día 24 de octubre de 1940, a punto de cumplir los 43 años de edad.

Don Lao, como era conocido, era un tipo simpático con todo el mundo. Todos quedaban cautivados por su carácter franco y alegre. Huesca le venía a la medida de su admirable dinamismo; allí ejerció su apostolado con muchachos, jóvenes, antiguos alumnos, cooperadores, devotos de María Auxiliadora, etc. Desplegaba su incesante actividad lo mismo en las aulas del colegio que en el púlpito de la iglesia, dirigiendo el canto o impulsando la vida de las diversas asociaciones de la ciudad.

Al acabar la Guerra Civil, reemprendió y llevó a feliz término las obras de la iglesia de María Auxiliadora, comenzadas por su antecesor, pero murió un mes antes de su inauguración, el 24 de octubre de 1940. Su entierro fue apoteósico, el más concurrido y solemne habido en la ciudad.

Los periódicos destacaron su amor al prójimo, principalmente en el orden educativo de las clases humildes y el papel que realizó durante la Guerra Civil española, en que don Lao llegó a convertirse en el símbolo de la ciudad heroica e invicta, porque en aquel terrible asedio de 21 meses no quiso abandonar el colegio y permaneció en su puesto con unos cuantos salesianos desafiando a la metralla. Consiguió incluso que hubiera teatro todos los domingos. Dos instituciones de Huesca, la diputación y el ayuntamiento, con ocasión de su muerte, dieron su condolencia y sentimiento por su fallecimiento. Y el ayuntamiento, en su primera sesión, hizo constar en acta un «Decreto de méritos» de don Estanislao, ya fallecido en 1940, destacando y valorando el hecho de que durante la Guerra Civil no cesó la actividad escolar en los salesianos.

Dos eran sus ilusiones: las vocaciones y la iglesia de María Auxiliadora, que no pudo ver terminada. Cada año enviaba al aspirantado a algunos de sus alumnos y repartía su cariño y atenciones con el aspirantado de la calle Heredia de la ciudad.

Don Lao estaba en todo y en todas partes, siempre disponible, esperando en su despacho con la puerta abierta a todo el que quisiera entrar a saludarle, consultarle o pedirle ayuda. Todo el mundo se hacía lenguas de su desbordante simpatía.