Valle Rodríguez, Mariano

Mariano Valle Rodríguez

Sacerdote (1904-1998)

Nacimiento: Bárzana de Quirós (Asturias), 4 de mayo de 1904
Profesión religiosa: Carabanchel Alto, 25 de julio de 1920
Ordenación sacerdotal: Segovia, 20 de septiembre de 1930
Defunción: La Coruña, 18 de abril de 1998

Nació en Bárzana de Quirós (Asturias), por la condición de maestro de su padre. En 1915 tuvo un primer encuentro con don José Manfredini. Ese mismo año comienza el aspirantado, que completará en El Campello y en Talavera de la Reina.

Profesó en Carabanchel Alto el 25 de julio de 1920. Allí mismo realizará sus estudios de filosofía. Volverá a El Campello para iniciar teología. En este tiempo, conoció a don Felipe Rinaldi, cuya personalidad le produjo honda y duradera impresión. Volverá a Carabanchel para acabar los estudios de teología. Poco después, comenzará en Madrid los estudios universitarios de ciencias físicas, que fueron interrumpidos por el estallido de la Guerra Civil española y que acabará en Salamanca.

En esta ciudad permanecerá casi 20 años ejerciendo como profesor y administrador. En estos años el colegio adquirió gran prestigio educativo y académico, además de superar los grandes problemas económicos que conllevaba la construcción de la grande y hermosa iglesia que bendijo monseñor Marcelino Olaechea.

La Coruña será su segunda patria. Entró en un colegio de instalaciones deficientes. Con paso seguro y constante, lo transformaría en uno de los más prestigiosos de la ciudad por sus instalaciones y su nivel académico. Se jubiló al final del curso 1987-1988. Tenía 84 años.

Administrar para él era un servicio y educar, una consagración. En 1991, le impusieron la Medalla de Galicia, por su labor de décadas en la educación de los muchachos coruñeses.

Los 10 años últimos de su vida discurrieron de acuerdo a su edad. Colabora en la parroquia de María Auxiliadora, lee en la medida que se lo permiten sus ojos, reza… Un desgraciado accidente en el paseo marítimo pondrá a prueba no solo su resistencia física sino, sobre todo, el valor de su espíritu. Poco a poco se fue apagando. Falleció en La Coruña, el 18 de abril de 1998, próximo a cumplir 94 años.

Don Mariano fue un hombre bueno, prudente, de gran rectitud, dueño siempre de sus palabras. Su trato era afable, su conversación amena, finamente irónica en ocasiones. Era de espíritu austero, constante, metódico y de costumbres parcas. Una de las características de su personalidad fue su profesionalidad contrastada como profesor de Física y Matemáticas, cosa que sus alumnos supieron apreciar en todo momento.