Eladio Celestino Vicario Tejada
Coadjutor (1944-2023)
Nacimiento: Valdeande (Burgos), 28 de julio de 1944
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1962
Defunción: León, 7 de enero de 2023
Celestino había nacido el 28 de julio de 1944 en el pueblo burgalés de Valdeande. Allí pasó la infancia en el seno de una familia cristiana, junto a sus padres y tres hermanos, en el ambiente agrícola de la zona que era a lo que se dedicaba su padre. En su familia sencilla y laboriosa, Celestino recibió una impronta importante de su vida.
A los doce años los padres dan el consentimiento para que Celestino pueda ir al aspirantado y «prepararse a ser religioso si es la voluntad de Dios». De 1956 a 1961 Celestino fue aspirante en Zuazo y en Arévalo. Admitido en el noviciado de Mohernando en 1961, hizo allí la primera profesión como coadjutor salesiano el 16 de agosto de 1962.
En los años sucesivos, Celestino fue prestando diversos servicios en las casas donde fue destinado. Obtuvo el título de maestro, y lo ejerció durante muchos años entre los más pequeños con entrega generosa en las casas de Arévalo, Salamanca-Pizarrales, Madrid-Atocha, Puertollano. En otros destinos desempeñó otras funciones y servicios: Béjar, Madrid-Huérfanos de Ferroviarios. Su último destino de vida activa fue Soto del Real, hasta que las limitaciones de salud aconsejaron que Celestino fuera incorporado a la Casa de Salud de León-Santiago el Mayor para ser atendido con cuidados específicos.
Celestino ha dejado su huella de sencillez y trabajo en las casas por las que ha pasado. Se le recuerda como un salesiano coadjutor amable, trabajador, cuidadoso de la vida espiritual, cumplidor, con mucho empreño para que las cosas en la comunidad se hicieran bien.
En su faceta de educador salesiano cabe destacar el interés para que los niños aprendieran bien y aprovecharan todas las oportunidades que tenían, incluyendo actividades que organizaba con los alumnos fuera del tiempo lectivo. Era muy insistente y exigente para bien de los alumnos, que le recuerdan de mayores con mucho cariño. Es digna de resaltar también su labor pastoral en la sección de pequeños, cuidando, con gran esmero las oraciones, celebraciones penitenciales y de la eucaristía, campañas misioneras, ambientaron de las clases y de los locales.
El Señor conceda a nuestro hermano Celestino el gozo de participar en plenitud de la Vida de Dios, esa plenitud que él deseaba y que en nuestra vida temporal es imposible alcanzar. María Auxiliadora y Don Bosco estarán satisfechos de este coadjutor salesiano, que con tanto interés preparaba sus fiestas y ha logrado que muchísimos muchachos se hayan acercado al Señor.