Eguizábal Arrieta, José María

José María Egizábal Arrieta

Sacerdote (1942-2021)

Nacimiento: Markina (Bizkaia), 28 de febrero de 1942
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1958
Ordenación sacerdotal: Salamanca, 2 de marzo de 1969
Defunción: Logroño, 29 de mayo de 2021

José María Egizabal, más conocido amistosamente como Egi, nació el día 28 de febrero de 1942 en Marquina, Bizkaia, en el seno de una familia profundamente cristiana formada por Basilio y Juana, sus padres.

El primer contacto que tuvo con los salesianos fue como alumno en el colegio de Barakaldo, de donde salió para incorporarse al aspirantado de Arévalo y continuar su formación intelectual y cristiana en orden a una vocación salesiana sacerdotal.

Al finalizar estos primeros estudios, fue admitido para hacer el noviciado en Mohernando, que llevó a cabo en el curso 1957-1958, finalizando el mismo con la admisión a la primera profesión religiosa que hizo el día 16 de agosto de 1958. De Mohernando pasó a Guadalajara donde realizó los estudios superiores de humanidades y filosofía.

Finalizado este primer tiempo de formación inicial fue destinado como maestro y asistente al aspirantado de Zuazo de Cuartango, durante cuatro años. Cuando acabó esta primera experiencia de vida salesiana, fue a Roma para proseguir los estudios de teología, preparatorios para el ministerio presbiteral. Sólo estuvo un año porque los tres siguientes los continuó en la Universidad Pontificia de Salamanca, en donde se ordenó presbítero el día 2 de marzo de 1969.

Completó su proceso formativo ordinario con la cualificación en magisterio, euskera, licenciatura en sagrada teología, especializándose en catequética, y director de tiempo libre.

Ordenado sacerdote, fue destinado al aspirantado de Zuazo de Cuartango como catequista, cargo que desempeñó durante tres años porque a continuación, en la misma casa, fue nombrado director en ejercicio durante un año, porque al año siguiente fue designado para encargarse del postulantado, en Santander, durante tres años.

El año 1976 fue destinado al colegio de Intxaurrondo, en San Sebastián, como vicario del director y diez años después, 1986, nombrado director y párroco en la misma obra salesiana, hasta que tres años después quedó sólo como párroco de la parroquia María Auxiliadora, hasta que en 1995 volvió a ser nombrado, de nuevo, director y párroco del Complejo María Auxiliadora de Intxaurrondo.

El año 2001 fue destinado, como vicario, a Azkoitia y en 2007, sin dejar de ser el vicario del director, fue nombrado también vicario de la parroquia de Azkoitia hasta el año 2012 en que quedó solamente como vicario de la parroquia de la villa.

Algunos años después, comenzaron a manifestarse síntomas de la enfermedad de Parkinson que fue asumiendo con paciencia hasta que sintió la necesidad de ser atendido por no valerse por sí mismo y, por este motivo, ser trasladado a la casa de salud Don Zatti de Logroño en donde falleció el día 29 de mayo de 2021, a los 79 años de edad.

Txema fue una persona de una gran vitalidad y poseedora de una gran humanidad. Lo primero, por encima de fallos y errores, estaba salvar a la persona buscando la mejor orientación para su vida.

Era un gran trabajador, dinámico, emprendedor y empeñado sobre todo en sacar adelante a los chicos más marginados, en buscar alternativas para que los jóvenes pudieran ser felices y afrontar la vida lo mejor preparados posible.

Demostró siempre un gran amor a Don Bosco y a la Congregación, dispuesto a trabar allí donde la obediencia y la misión lo necesitaron. Un buen compañero, comprensivo, cercano y de muy buenas relaciones con los hermanos salesianos.

Una persona muy alegre y entusiasta, con unas grandes facultades para la música y el canto que empleaba para animar tanto los actos litúrgicos como los momentos de feliz convivencia con los hermanos o los jóvenes.

A todo ello se unía, por supuesto, su gran espíritu de piedad, observante, muy cercano a Dios y a los hermanos de la comunidad que le tocó animar. Era, en consecuencia, muy apreciado por todos los que compartieron con él alguna forma de trato.

Ciertamente Txema fue un hermano que dejó huella por donde pasó y que permanece en la memoria feliz de muchos hermanos y jóvenes que tuvieron la suerte de conocerle y convivir con él.