Castresana Uriarte, Jesús

Jesús Castresana Uriarte

Coadjutor (1957-2019)

Nacimiento: Izarra (Álava), 17 de marzo de 1957
Profesión religiosa: Mohernando, 8 de diciembre de 1975
Defunción: Vigo, 28 de febrero de 2019

Jesús Castresana nació en el pueblo de Izarra de la provincia vasca de Álava el 17 de marzo de 1957. Sus padres fueron Donato Castresana e Inés Uriarte.

Después de los primeros estudios entró en el noviciado de Mohernando en 1975 y allí hizo su profesión religiosa el día de la Inmaculada de 1976. El posnoviciado lo realizó en Valladolid (1976-1978) y en la casa de Huérfanos de Ferroviarios de León (1978-1979) especializándose en electricidad. Los dos primeros años del tirocinio práctico los pasó trabajando con los niños pobres recogidos por la Diputación de Oviedo en el colegio de El Naranco, de dicha ciudad; el tercer año en cambio, lo pasó en Santiago de Compostela, frecuentando cursos de estudios teológicos. Una vez terminado sus años de formación, fue destinado a diversas casas de la inspectoría: en León-La Fontana (1985-1986), León-Centro Don Bosco (1986-1987), Villamuriel (Palencia) 1987-1991). Pasó nuevamente a León, Centro Don Bosco y la Fontana (1991-2003), donde ejerció de consejero, siendo después destinado al colegio de Calvo Sotelo de la Coruña (2003-2005) y finalmente pasó a Vigo-San Roque donde trabajó desde 2005 hasta su muerte el 28 de febrero de 2019.

Buen profesional, serio y responsable. Padeció algunos problemas de salud de corazón. Tuvo que ser operado y perdió mucho peso, lo cual mejoró notablemente su aspecto externo, pero persistió el problema del corazón por lo que tuvo que someterse a una segunda operación, que superó con éxito, pero le quedaron unas fuertes arritmias, que lo llevaron inesperadamente a una muerte repentina.

Serio y responsable en su trabajo, Jesús era un salesiano muy cercano a los chicos y siempre muy dispuesto para todo lo que se necesitara. Atendía a diversos grupos sea en sus salidas deportivas, sea en los cursos de formación que se celebraban en Cambados, donde incluso se prestaba para atender a chicos de otros centros, siempre que lo necesitaran. Era muy estimado y su muerte ha supuesto una gran pérdida.