Antonio García Ruiz
Coadjutor (1930-2015)
Nacimiento: Sevilla, 15 de septiembre de 1930
Profesión religiosa: San José del Valle, 16 de agosto de 1953
Defunción: Sevilla, 5 de octubre de 2015
Nace en Sevilla el 15 de septiembre de 1930. Su madre, Joaquina, falleció a los 12 días del nacimiento de Antonio.
Inquieto y vivaracho de niño, frecuentó las escuelas de la Santísima Trinidad, alternando los estudios con sus aficiones deportivas.
De los estudios primarios pasó a los talleres. Se comprometió en el círculo Domingo Savio, del que llegó a ser presidente y alma del mismo, especialmente en su vertiente teatral. Se entusiasma con el ambiente salesiano y decide entrar en el noviciado.
En 1952 ingresa directamente en el noviciado de San José del Valle, casi con 22 años. Hizo su profesión religiosa como coadjutor el 16 de agosto de 1953. Se quedó a hacer un año más de prácticas pastorales en las escuelitas externas del pueblo y en el oratorio festivo.
Estos fueron sus destinos y la variedad de actividades que llevó adelante: primero como sacristán y ropero en Córdoba (1954-1956), Málaga (1956-1957) y Montilla (1957-1958). En Córdoba (1958-1968), durante una década como chófer de los inspectores don José Doblado y don Agustín Benito. En Antequera (1968-1972) como educador en la Escuela-Hogar. Y en el colegio universitario de Córdoba (1972-1975) como ecónomo y encargado de las compras.
Y por fin en Úbeda (1975-2003), donde estuvo 23 años seguidos. En esta casa disfrutó atendiendo a los enfermos, a los visitantes en la portería y, sobre todo, a los más pequeños en clase como profesor y asistente cariñoso y atento.
Es enviado a Córdoba, un año de formador en el prenoviciado (2003-2004) y cuatro de asistente de los niños (2004-2008). Fue trasladado a la vecina casa de salud donde ingresó en 2008 y estuvo un año en una silla de ruedas. Llegó después a la casa de enfermos de María Auxiliadora de Sevilla el 18 de junio de 2009, donde fue un gran ejemplo de resignación, sin perder su sonrisa característica.
Al poco de llegar, sufrió un ictus cerebral, que le fue repitiendo con diversas intensidades, y falleció en la madrugada del 5 de octubre de 2015, a los 85 años de edad.
Sus restos reposan en el panteón salesiano del cementerio de Sevilla, la ciudad que lo vio nacer y vio morir.
Fue un salesiano coadjutor que derrochó alegría y gracejo andaluz y que lució durante toda su larga vida dentro de su timidez; con gran capacidad de admiración y de valorar la valía de los demás, siempre servicial y generoso. Sentimental y sensible hasta las lágrimas, siempre añoró a su madre perdida, recién nacido. Gran devoto de María Auxiliadora, una sonrisa surcaba su cara siempre que nombraba su nombre.
Sabía hacerse querer por los niños y mayores, que familiarmente le llamaban «El Titi». Su gran ilusión era estar con los muchachos y los niños en los campamentos, primero en los del movimiento Luz-Vida y después en sus «PRIMEROS», sus preferidos, los que tenían más riesgo y problemas. Fue un estupendo ejemplo de entrega y generosidad.