Emilio Alonso Burgos
Sacerdote (1916-2013)
Nacimiento: Rupelo (Burgos), 30 de mayo de 1916
Profesión religiosa: Mohernando, 27 de julio de 1933
Ordenación sacerdotal: Madrid, 23 de septiembre de 1944
Defunción: Arévalo, 19 de diciembre de 2014
La autobiografía de don Emilio Alonso Burgos sintetiza en el título su larga vida salesiana: Mimado de Dios. Nació el 30 de mayo de 1916, en Rupelo, un pueblecito de Burgos, y murió el 19 de diciembre de 2014 en la casa salesiana de Arévalo, donde en los últimos años recibió los cuidados oportunos en la residencia Felipe Rinaldi, mientras seguía activo con sus lecturas y oración continuas.
Su autobiografía refleja la mentalidad realista, despierta y emprendedora con que afrontó los tiempos tan variados que le tocó vivir de nuestra historia patria. Destacan en don Emilio su amor a Don Bosco, a María Auxiliadora y a la Congregación Salesiana, su cercanía a los hermanos salesianos (bueno y exigente, al tiempo), su campechanía y bonhomía, y su confianza en la Providencia.
La Guerra Civil le marcó profundamente: vivió la fuerte experiencia de ser apresado con toda la comunidad y la incertidumbre de la cárcel, que compartió con hermanos que sufrirían incluso el martirio, más tarde beatificados.
En esas épocas de cambios sociales y eclesiales, resaltan sus muchos años de servicio, asumiendo las tareas de director (Orense, Salamanca-María Auxiliadora, Madrid-Estrecho, Madrid-Paseo de Extremadura, Madrid-Atocha, Colegio Mayor San Juan Evangelista). Desde esta responsabilidad, promovió la vida religiosa de los hermanos, la calidad educativa y pastoral de la casa salesiana, la actualización continua de instalaciones y recursos educativos, la animación vocacional y el deseo de ser fiel a la propuesta educativa de Don Bosco.
Otra etapa importante de su vida fue la de inspector (1966-1972) de la inspectoría salesiana San Juan Bosco de Madrid. Época de postconcilio y de renovación salesiana. Don Emilio guio a la inspectoría con deseos de fidelidad y de apertura a las nuevas exigencias sociales, educativas y religiosas. Destacan estas inquietudes en sus intervenciones: cuidado de la fidelidad vocacional de los hermanos, serenidad ante la diversidad de criterios en muchos aspectos de la vida salesiana, participación en el XX Capítulo General Especial (CGE) como experiencia de renovación, mantener el ambiente comunitario fraterno, asegurar la convivencia y la vida religiosa de los salesianos, consolidación y fortalecimiento de las casas de formación, cualificación intelectual de todos los hermanos, obtención de titulaciones necesarias para la misión, mejora y desarrollo de las instalaciones de las obras, seguimiento de las obras de colaboración que atendían a los muchachos más necesitados, interés por las misiones, preparación de la fundación en Guinea Ecuatorial, cuidado de la Familia Salesiana y atención a los bienhechores.
Además de su autobiografía, nos dejó las siguientes obras: Cortesía Juvenil, tratado pedagógico y didáctico de urbanidad para niños y jóvenes; Rupelo en el alfoz de Lara, historia de su pueblo; y la voluminosa historia de la casa de Atocha: Un Siglo de Historia de Salesianos-Atocha, elaborada en su ancianidad.