Timoteo Fernández de Pablo
Sacerdote (1929-2014)
Nacimiento: El Hoyo de Pinares (Ávila), 24 de enero de 1929
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1947
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 26 de junio de 1955
Defunción: Madrid, 8 de noviembre de 2014
Nació en El Hoyo de Pinares (Ávila) el 24 de enero de 1929. Sus padres fueron Justino y Florencia. Su padre fue asesinado a los pocos días de comenzar la Guerra Civil española. Educado y crecido en una familia de fuertes sentimientos religiosos, su vida va a estar marcada por esta primera educación cristiana. Su vocación surgió de ahí y Timoteo va a ser fiel en esta tradición de seguimiento de Cristo.
Comenzó el aspirantado salesiano en Santander y lo terminó en Astudillo, para pasar seguidamente al noviciado de Mohernando, donde profesó el 16 de agosto de 1947. Estaba bien dotado para los estudios y, además, era metódico y constante. Desde sus primeros años de salesiano destacó también en la música y en el teatro.
Fue destinado a hacer los tres años de práctica pedagógica a Cambados. Él era el único clérigo de la casa. Sus habilidades musicales le ayudaron a cumplir bien esta primera experiencia. De Cambados pasó a Carabanchel Alto para hacer la teología. Fue ordenado sacerdote el 26 de junio de 1955.
Habiendo experimentado muy pronto la orfandad, trabajó buena parte de sus primeros años como sacerdote en casas que acogían a jóvenes huérfanos y en grave necesidad: Madrid-San Fernando, Madrid-Huérfanos de Ferroviarios y Ciudad Real, en las dos últimas también como director. En estas obras ya entró en contacto con el mundo de los jóvenes de formación profesional y siguió haciéndolo en las obras de Madrid-Automovilismo (siendo capellán de los especialistas de tierra), Madrid-La Paloma o en Puertollano (Ciudad Real) como director. Sin embargo, habiendo obtenido la licenciatura en Filosofía por Comillas, gran parte de su labor educativa la desempeñó en las secciones de EGB, ESO, BACHILLERATO y COU de diversos colegios: Guadalajara —como director, y muy atento con los salesianos jóvenes que allí cursaron COU—, Salamanca-María Auxiliadora y Madrid-Paseo de Extremadura, durante los más de 20 años que pasó allí.
Asumió, en numerosas ocasiones, funciones de consejero, jefe de estudios, director pedagógico, administrador y secretario, además de director, haciendo gala de su carácter ordenado, atento, preciso y riguroso.
En sus últimos años, también se le confiaron labores de colaborador parroquial, tanto en Fuenlabrada (Madrid) como «en su casa» del Paseo de Extremadura.
Trabajador y exigente consigo mismo, destacaba igualmente por su cortesía y amabilidad, que mostraba, de manera muy palpable, con los hermanos enfermos y mayores. Gustaba de estar siempre al día en la actualidad religiosa, educativa, política y social. Acudía obsequioso cuando era requerido para el sacramento de la reconciliación, incluso a pesar de las dificultades motoras de sus últimos años. Preparaba a conciencia la predicación homilética. Debido al avance de sus enfermedades, no pudo presidir la eucaristía comunitaria, pero escribió y leyó la que sería su última homilía —centrada en el sacramento eucarístico—, cuatro días antes de morir.
De manera sencilla y silenciosa, murió por paro cardíaco el 8 de noviembre de 2014, al haberse complicado sus problemas renales y diabéticos.