Carlos Zamora Supervía
Sacerdote (1932-2012)
Nacimiento: Olvan (Barcelona), 27 de septiembre de 1932
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 28 de septiembre de 1948
Ordenación sacerdotal: Tibidabo, 29 de junio de 1960
Defunción: Barcelona, 4 de abril de 2012
Nació en Olvan (Barcelona) el 27 de septiembre de 1932. Sus padres, David e Isabel, pusieron en sus seis hijos los fundamentos de una formación humana y cristiana en donde brotó la vocación religiosa de Consuelo (salesiana) y de Carlos (sacerdote salesiano).
Inició en el Tibidabo el aspirantado, que continuó en El Campello y en Sant Vicenç dels Horts, donde además hizo el noviciado y profesó el 28 de septiembre de 1948. Acabados los estudios de filosofía y magisterio en Gerona, hizo el tirocinio práctico en Villena, Huesca, Monzón y Sarrià.
Los estudios de teología los cursó en Martí-Codolar y recibió la ordenación del presbiterado en la basílica del Sagrado Corazón de Jesús del Tibidabo el 29 de junio de 1960. Marchó después a Turín-La Crocetta, donde se licenció en Teología y donde tuvo como profesor a su primo Antonio Javierre Ortas, más tarde cardenal de la Iglesia, con el que siempre mantuvo una amistad muy especial.
Fue destinado después a Rocafort. En 1965 inició una nueva etapa en la casa de formación de Sentmenat (1965-1969) con los estudiantes de filosofía y magisterio. Volvió después, como director, a la casa de Rocafort, donde Carlos fue la persona lúcida y creativa que supo diseñar procesos de renovación en todos los campos, dio impulso a la APA (Asociación de Padres de Alumnos), a la de salesianos cooperadores y a los Hogares Don Bosco.
En 1975 pasó a Can Prats, donde fue director de la comunidad (1976-1982), delegado inspectorial de la Familia Salesiana (1975-1981), delegado inspectorial para las escuelas (1973-1979) y consejero inspectorial (1972-1982).
A partir de 1982 y hasta 1988, asumió la responsabilidad de inspector de la inspectoría Nuestra Señora de la Merced, con sede en Barcelona. No fueron años fáciles, pero Carlos demostró su valía como salesiano y como animador de la comunidad inspectorial. A lo largo de este sexenio tuvo lugar la celebración de los 100 años de la visita de san Juan Bosco a Barcelona (1886-1986), que debería servir, según él, «para fortalecer el sentido de nuestra misión en todos los que formamos la Familia Salesiana, entusiasmar nuestro servicio a la Iglesia y a los jóvenes, y construir un reclamo vocacional muy grande».
Terminado su mandato como inspector, pasó a Madrid (1988-1990) como delegado nacional al servicio de la Asociación de los Salesianos Cooperadores. Dos años después volvió a Can Prats, donde dirigió el departamento de pedagogía de la editorial EDEBÉ. Años más tarde, desde el departamento de pedagogía, supo consolidar el proceso de renovación ya iniciado años antes.
Pero le llegó la prueba de la enfermedad. Su riqueza tan extraordinaria se fue desvaneciendo hasta quedar en la suma indigencia. Carlos tuvo necesidad de todos, porque le faltó todo. Él, que había sido tan elocuente en su comunicación verbal y de pensamiento tan agudo, no pudo comunicarse de ningún modo y fue incapaz de mantener una mínima relación interpersonal.
En su soledad, siempre estuvo acompañado de los hermanos salesianos, el personal médico de la residencia de Nuestra Señora de la Merced, de sus propios familiares, singularmente de su hermana Consuelo, FMA, y de sus numerosos amigos.
Falleció el 4 de abril de 2012, a los 79 años de edad.