Luis Serrano García
Sacerdote (1925-2000)
Nacimiento: Fuenterroble de Salvatierra (Salamanca), 15 de octubre de 1925
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1944
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 28 de junio de 1953
Defunción: General Pico (La Pampa-Argentina), 19 de septiembre de 2000
Nació Luis en el pueblo salmantino de Fuenterroble de Salvatierra. Sufrió de niño una dolorosa experiencia familiar con la muerte de su padre, y esto le influyó mucho en su carácter, un tanto tímido y retraído por naturaleza.
En 1939, unos meses después de haber terminado la Guerra Civil, ingresó como aspirante en Mohernando, donde todavía estaba muy vivo el recuerdo de los salesianos y novicios martirizados en la guerra. Eran años difíciles en los que se carecía de todo Allí hizo Luis los dos primeros cursos de aspirantado, pasando después a Carabanchel Alto, donde terminó los dos años restantes. Volvió a Mohernando para hacer el noviciado y profesó el 16 de agosto de 1944. Los dos años de estudios filosóficos los realizó también en Mohernando.
Fue enviado a hacer el trienio práctico a la Institución Virgen de la Paloma (Madrid). Terminados felizmente los tres años, pasó a Carabanchel Alto para allí cursar los cuatro años de teología. Fue ordenado sacerdote el 28 de junio de 1953.
Ejerció su ministerio como consejero, administrador o ayudante de la parroquia en varios colegios: Puertollano, La Paloma, Béjar, Madrid-Estrecho y María Auxiliadora de Salamanca. En 1971 se siente motivado por la invitación del rector mayor, don Ricceri, y marcha a Argentina. Fue destinado a Bernal en 1972 pero, deseando trabajar en un ambiente especialmente pobre, marchó a General Pico en 1972 y ahí trabajó durante 10 años.
Después de una visita a su familia de España, trabajó en Trenel, Quemú-Quemú y en Colonia. Con la salud quebrantada por los rigores pampeanos y el peso de los años, vuelve al Bernal de sus comienzos, y en el año 1999 nuevamente a La Pampa, a la comunidad de General Acha, donde falleció en la mañana del 19 de septiembre de 2000.
El padre Luis fue un hombre simple y sencillo, que supo descubrir la única cosa necesaria del Evangelio, y luchó por esa única causa: la salvación de las almas, según la clásica expresión de Don Bosco.