Camps Martí, Antonio

Antonio Camps Martí

Coadjutor (1916-1983)

Nacimiento: Ferrerías (Menorca), 8 de diciembre de 1916
Profesión religiosa: Gerona, 16 de agosto de 1941
Defunción: León, 31 de octubre de 1983

Antonio nació en Ferrerías, un pueblo cercano a Ciutadella en Menorca. Fue probablemente en el colegio salesiano de su ciudad donde le nació la vocación salesiana.

Con 19 años, en 1935, llegó al seminario de misiones de Astudillo. Allí comenzó los estudios de latín y humanidades. En 1936 fue llamado a filas y participó en la Guerra Civil hasta el final.

Terminada la guerra, volvió de nuevo a Astudillo a continuar sus estudios y al cabo de poco tiempo, en la distribución de aspirantes, entre las inspectorías céltica y tarraconense, le tocó en suerte ir a la inspectoría tarraconense. Después de pasar un año en el seminario de Sant Vicenç dels Horts (Barcelona), marchó a la casa de Gerona a hacer el noviciado, que terminó con la profesión religiosa, el día 16 de agosto de 1941.

A partir de esta fecha, Antonio opta por servir en la Congregación como coadjutor. Durante sus largos años de vida salesiana, pasó sucesivamente por casas de las inspectorías de Barcelona, Valencia, Sevilla y León. En 1974 es destinado al Centro Don Bosco de Armunia (León), en el que permaneció hasta su muerte, el 31 de octubre 1983, prestando su colaboración en el taller de carpintería, que fue su verdadero campo de trabajo, la cátedra y púlpito desde donde impartió su enseñanza y ejerció su apostolado.

Era muy detallista, paciente, constante, creativo y entregado. Los que lo conocieron de cerca, en los distintos períodos de su vida salesiana, destacan en él su humildad, piedad y trabajo incansable. Tenía pasión por el trabajo e ilusión por enseñar a sus alumnos las habilidades que poseía en el arte de la madera.

Con frecuencia se lo sorprendía en la capilla pasando largos ratos ante el sagrario. Su devoción a la Virgen se materializaba en su prestación generosa todos los años para adornar la carroza para la procesión.

Su muerte se produjo en un trágico accidente de coche. El día 31 de octubre, víspera de Todos los Santos, Antonio fue en bicicleta a llevar flores a la tumba de los salesianos difuntos en el cementerio de León. A su regreso, al intentar cruzar la carretera, fue atropellado por un coche que lo dejó mortalmente herido. Trasladado con toda urgencia a la residencia sanitaria, al no poder superar el fuerte traumatismo sufrido, falleció ese mismo día a los 66 años de edad.

La Providencia dispuso que aquellas flores que, con sentimientos de gratitud fraterna, había ido a ofrecer a sus hermanos salesianos difuntos, se convirtieran en un obsequio póstumo y en anticipo de su sepultura.