Gonzalo Gallego, Ezequías

Ezequías Gonzalo Gallego

Sacerdote (1926-1983)

Nacimiento: Villaprovedo (Palencia), 2 de febrero de 1926
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 16 de agosto de 1942
Ordenación sacerdotal: Barcelona, 31 de mayo de 1952
Defunción: Asunción (Paraguay), 10 de septiembre de 1983

Nació en la aldea palentina de Villaprovedo el 2 de febrero de 1926. Sus padres, Evaristo y Heliodora, fundaron una numerosa familia cristiana de siete hijos, dos de ellos —Leandro y Gonzalo— sacerdotes y misioneros en Paraguay.

A los 11 años ingresa en el aspirantado misioneros de Astudillo, pasa luego a Sant Vicenç dels Horts, donde hace el noviciado y profesa como salesiano el 16 de agosto de 1942. Cursa los estudios de filosofía en Gerona (1942-1944). El trienio lo cumple en Horta y El Campello, y estudia teología en Carabanchel Alto y Martí-Codolar.

Recibió la ordenación sacerdotal en el estadio de Montjuich de Barcelona el 31 de mayo de 1952, con ocasión del Congreso Eucarístico Internacional.

Después de estar un año como consejero escolástico en el aspirantado de Gerona, en 1954 recibió el crucifijo misionero en el Tibidabo y salió rumbo a Paraguay.

Fue destinado al aspirantado salesiano de Ypacaraí como jefe de estudios.

En 1960, siendo personal de la comunidad de Salesianito, fundó la Librería y la Editorial Don Bosco, a cuyo frente estuvo 11 años. Logró el sueño de tener en Asunción la librería más hermosa. El apostolado de la buena prensa fue, durante toda su vida, una de sus santas obsesiones.

El clima tropical desgastó rápidamente su salud y regresó a España en los años setenta. Dio rienda suelta entonces a su pasión misionera desde el secretariado de misiones salesianas de Madrid. Llevó la exposición misionera ambulante por los caminos de toda España y abrió sus puertas en casi todos los colegios salesianos y de Hijas de María Auxiliadora. Corazón incansable, deseaba evangelizar con prisa y sin pausa. Su cuerpo estaba destrozado y sus oídos taponados por la sordera, pero su espíritu siempre estaba pronto y no conocía la fatiga. Su labor agotadora le ocasionó una repentina enfermedad que lo llevó al borde de la tumba. Curó milagrosamente y volvió de nuevo a su actividad.

Lleno de inquietud misionera, no se resignó a quedarse en España y de nuevo partió al Paraguay de sus sueños, donde había sembrado ilusión y trabajo los primeros años de su sacerdocio. Se encargó de la edición del Boletín Salesiano paraguayo y del Noticiero inspectorial, poniendo en la tarea su cultivada inteligencia y su elegante estilo. Hizo del Boletín Salesiano una revista, orgullo de Paraguay.

Hasta que recibió la definitiva llamada de Dios para entrar en la vida eterna.

Fue en Asunción de Paraguay donde falleció el día 10 de septiembre de 1983, a los 57 años de edad.

El padre Gonzalo tenía una generosidad sin límites, un alma abierta y sensible a todos los problemas, a todos los hombres. Cuantos lo conocieron fueron testigos de su bondad. No es extraño que ganase el corazón de pequeños y grandes. Su muerte fue la del apóstol, en olor de santidad. En su tumba siempre hay flores frescas y muchos acuden a rezar.