García de los Ríos, Basilio

Basilio García de los Ríos

Sacerdote (1916-1972)

Nacimiento: Palacios de Alcor (Palencia), 5 de junio de 1916
Profesión religiosa: Villa-Moglia (Italia),1935
Ordenación sacerdotal: Ibagué (Colombia), 21 de octubre de 1945
Defunción: Venezuela, 5 de febrero de 1972

Nació en Palacios de Alcor (Palencia) el 5 de junio de 1916. Ingresó en el colegio salesiano de Astudillo el 11 de marzo de 1931. Contaba pocos años cuando perdió a sus padres. Animado por la fuerte vocación de misionero, marchó a Italia para hacer su noviciado en Villa Moglia, donde profesó en 1935. Recién profeso llegó a Venezuela. Cursó los estudios de filosofía en La Vega (Caracas). En el año 1940, inició estudios de teología en Mosquera (Colombia).

Fue ordenado sacerdote en Ibagué (Colombia) el 21 de octubre de 1945.

Trabajó en el Colegio Don Bosco de Valencia, en el liceo San José y en el aspirantado Santa María de los Teques. Sus compañeros de estudio lo estimaron por sus brillantes dotes para el estudio y por el espíritu de sacrificio. Su pasión por el estudio y en especial por la literatura y la música, hacían de él un lector incansable y un oyente fino de la audición musical. Fue un excelente profesor de Literatura.

Nota esencial de su vida religiosa fue la bondad de corazón. Dios le había dado un corazón exquisito para la comprensión. En él cabían todos sin excepción. Escribió: «Ser amado y amar es la divisa de los hijos de Adán». En él, como en Cristo, el amor acabó en la cruz. Fue incansable en el ejercicio del sacramento de la Penitencia. Aconsejaba con gran eficacia, estimulaba, trataba de completar a través de la dirección espiritual.

Falleció de improviso el día 5 de febrero de 1972. Se fue de acuerdo con el estilo de su vida: sin estridencias. Cuando menos lo esperábamos. Sin un gesto de dolor. Todo sucedió en la paz de su habitación a la hora de levantarse. Su corazón, ya aquejado por otras crisis, se paró definitivamente. Todo estaba en perfecto orden: su habitación, sus libros de literatura, la música de Beethoven, de quien «conocía todo» —según su expresión—, el Breviario abierto en el oficio del día anterior, sus poemas musicales… Ejemplar muerte, tras una ejemplar vida.