Miguel Sánchez Fraile
Sacerdote (1863-1928)
Nacimiento: Topas (Salamanca), 6 de julio de 1863
Profesión religiosa: Sevilla, 19 de septiembre de 1902
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 21 de septiembre de 1907
Defunción: Sevilla, 16 de agosto de 1928
Nació el 6 de julio de 1863 en Topas (Salamanca), de padres muy devotos del Sagrado Corazón y de la Virgen.
Habiendo obtenido en Salamanca el título de maestro (1883), impartió durante 11 años clases particulares a la juventud necesitada en Corrales (Zamora). Ingresó en el seminario de Zamora, donde realizó por completo los estudios eclesiásticos y recibió en octubre de 1897 las órdenes menores.
Pero, animado por su hermano mayor, Julián, salesiano, marchó como aspirante a Sevilla en septiembre de 1898. Tenía 35 años.
Don Pedro Ricaldone, a la sazón director de la casa salesiana de Sevilla, descubrió en Miguel sus dotes de escritor. Lo envió, aun siendo aspirante, a la casa madre en Turín y lo encargó del Boletín Salesiano español. Fueron unos años en la cuna de la salesianidad que marcaron todo el resto de su vida.
En 1900 volvió a Sevilla con 37 años. Hizo el postulantado en la casa sevillana de San Benito de Calatrava y marchó al año siguiente al noviciado de Sant Vicenç dels Horts, donde ejerció al mismo tiempo de profesor, bien valorado por los novicios y los estudiantes de filosofía. De nuevo en Sevilla, emitió los votos perpetuos y fue ordenado sacerdote, el 21 de septiembre de 1907.
Durante los 21 años restantes residirá en Sevilla, donde será el brazo derecho, y desde 1911, el sucesor de Pedro Ricaldone, primero, como editor de textos de gramática, geometría, libros de lectura…, producto de su pluma o adaptación propia, muchos de ellos, y, después, como encargado-director de la «Biblioteca Agraria Solariana» que, iniciada en 1903, terminaría prácticamente con su muerte. Los 118 volúmenes publicados se difundieron por España y América Latina, promoviendo una agricultura sana y racional. A su pluma se deben cerca de 30 libros de esta biblioteca, relativos a viticultura, leguminosas, fruticultura, alimentación racional del ganado…, junto a otros libros de texto para la enseñanza elemental y numerosos artículos para revistas y diarios.
Falleció inesperadamente el 16 de agosto de 1928, a los 65 años de edad. Los alumnos acudieron a besar su mano, con la que tantas veces les había absuelto y bendecido.
Fue un predicador incansable y siempre dispuesto a dirigir al pueblo la palabra de Dios, confesor asiduo, cuidadoso en la liturgia, en cuya preparación se esmeraba. Su programa de vida está condensado en una tarjeta autógrafa a él dedicada por el mismo Miguel Rua, sucesor de Don Bosco: «In Corde Iesu, dilecte Michael, sit mansio tua in prosperitate et in adversitate» («El Corazón de Jesús, querido Miguel, sea tu casa en los momentos de alegría y en los de adversidad»).
Tras su muerte, escribía un diario sevillano:
«Ayer descendía a la tumba el maestro celoso, el amigo de las almas, el predicador incansable, el escritor de cuestiones agrícolas y, sobre todo, el sacerdote modelo».