Castejón Blázquez, Pablo

Pablo Castejón Blázquez

Sacerdote (1932-2021)

Nacimiento: Barcelona, 17 de agosto de 1932
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1949
Ordenación sacerdotal: Carabanchel, 22 de junio de 1958
Defunción: Arévalo, 13 de diciembre de 2021

Pablo había nacido en Barcelona el 17 de agosto de 1932, lugar en el que su padre trabajaba como agente judicial. El destino de su padre a Madrid le permitió contactar con la casa salesiana, y ya en 1940 entró en las escuelas salesianas de Atocha. El ambiente familiar formado por sus padres, Ángela y Benigno, respiraba profundamente el espíritu salesiano. Además de Pablo, sus hermanos Benigno y Carlos se embarcaron en la vocación salesiana ofreciendo una rica aportación al carisma, tanto en el ámbito de la Familia Salesiana (Benigno) como en el campo de la misión con Inmigrantes (Carlos, en Alemania).

Pablo realizó su proceso formativo ordinario en los años difíciles de posguerra, comenzando por el aspirantado en Arévalo. El Noviciado en Mohernando lo culmina con la profesión el 16 de agosto de 1949. En el Teologado de Madrid-Carabanchel terminó su formación inicial con la ordenación sacerdotal el 22 de junio de 1958.

Como es natural en la vida salesiana, Pablo tuvo destinos diversos en la misión: Madrid-Extremadura, Ciudad Real, Madrid-Atocha, Madrid-Domingo Savio, Madrid Casa Don Bosco con algún servicio interinspectorlal, Madrid-Estrecho. En todos ellos prestó la colaboración que se le pedía con sus condiciones personales. Un servicio que desempeñó durante bastantes años fue el de apoyo al economato inspectorial, revisando las contabilidades de las casas en los años en que se iniciaba la informatización; con el tiempo ese servicio, dada su complejidad, requirió de personal más técnico.

Desde 2017, Pablo era atendido en la Casa de Salud Felipe Rinaldi de Arévalo, con los cuidados que exquisitamente se ofrecen en esa casa y comunidad a los hermanos que allí residen, especialmente a quienes están más debilitados, como Pablo en la última fase de su vida.

Con nuestra oración, presentamos al Señor la vida de Pablo. Él sabrá valorar mejor que nadie las inquietudes vocacionales y la entrega de nuestro hermano en los diversos momentos de su vida salesiana.