Jaime Armiñana García
Sacerdote (1934-2012)
Nacimiento: Alcoy (Alicante), 3 de mayo de 1934
Profesión religiosa: L’Arboç del Penedès, 16 de agosto de 1951
Ordenación sacerdotal: Barcelona, 29 de junio de 1961
Defunción: El Campello, 10 de marzo de 2012
Jorge, el padre de Jaime, anotó en su pequeño Diario los primeros pasos de su hijo: «Nace en Alcoy (Alicante) el 3 de mayo de 1934, es bautizado al día siguiente y el 31 de agosto es la primera vez que se dibuja la primera sonrisa en su carita. Entra en el colegio salesiano de su ciudad natal y el 1 de septiembre de 1947, lunes, sale Jaime para Barcelona a estudiar para sacerdote salesiano».
En Sant Vicenç dels Horts hace el aspirantado, el noviciado en L’Arboç del Penedès, donde profesa el 16 de agosto de 1951. Cursa la filosofía en Gerona y Sant Vicenç dels Horts. El trienio lo realiza en Valencia-San Antonio y teología entre Melchet Court (Reino Unido) y Martí-Codolar, donde es ordenado sacerdote por el obispo salesiano monseñor José Pintado, el 29 de junio de 1961.
Inició su trabajo sacerdotal en Valencia-San Antonio, de donde pasó a Burriana como director. Sus destinos siguientes fueron las casas de La Almunia de Doña Godina, Elche-San José (en tres etapas), Cartagena, Zaragoza, Alcoy-San Vicente y Juan XXIII, El Campello (encargado de enfermos), Burriana y finalmente, ya enfermo, volvió a El Campello, donde pasó sus últimos días.
Desde que fue destinado a La Almunia como formador de los jóvenes coadjutores (1971), su actividad salesiana estuvo ya casi siempre ligada a la formación profesional. Ello contribuyó sin duda a afinar su sensibilidad social, que le hizo comprometerse con coherencia y honestidad en algunas experiencias educativas.
De Jaime todos recuerdan su esbelta figura, seria y cercana, sus modales elegantes, su generosidad en la entrega, su exigente y positiva actitud, su buen hacer educativo, especialmente entre los jóvenes y con los grupos de la Familia Salesiana.
En el libro que recoge los 50 años de presencia salesiana en Elche, se le retrata así: «Don Jaime es un caballero, pero, dada su preparación exquisita en inglés, sería más correcto decir que es un verdadero lord inglés… Un salesiano de gran entrega, corrección y cordialidad».
Cuantos le conocieron destacan estos rasgos de su personalidad:
– Responsable, cumplidor, cercano, buen amigo y respetuoso.