Javier Asurmendi Martínez
Sacerdote (1940-1991)
Nacimiento: Mendavia (Navarra), 21 de abril de 1940
Profesión religiosa: L’Arboç del Penedès, 16 de agosto de 1957
Ordenación sacerdotal: Martí-Codolar, 5 de marzo de 1967
Defunción: Sant Vicenç dels Horts, 5 de febrero de 1991
Nació en Mendavia (Navarra) el 21 de abril de 1940 en el seno de una cristiana familia que entregó dos de sus hijos a la Congregación Salesiana.
Fruto de la campaña vocacional que el salesiano don Cándido Villagrá llevaba a cabo por las escuelas de Navarra, marchó al aspirantado, que realizó en el Tibidabo y en Gerona. Pasó después al noviciado de L’Arboç del Penedès, donde profesó el 16 de agosto de 1957. Estudió filosofía y magisterio en Sant Vicenç dels Horts, de donde marchó a las escuelas profesionales salesianas de Sarrià para el trienio práctico de magisterio.
Emitió la profesión perpetua el 13 de agosto de 1963 y cursó los estudios de teología en Martí-Codolar. Ordenado sacerdote el 5 de marzo de 1967 en la iglesia de los Hogares Mundet, desplegó su actividad sacerdotal en Monzón, Sarrià-EPS, Sant Vicenç dels Horts, Lérida, Ciudad Meridiana y de nuevo Sant Vicenç.
Era una persona práctica, de talante agradable, alegre, cercano, familiar, salesiano con gran capacidad de trabajo, profundo y sólido en sus convicciones, persona de gran vitalidad y cordialidad, claro y conciso. Destacaba su capacidad de servicio y su generosidad. No tenía nada suyo. Sabía integrarse en todos los ambientes y era sencillamente popular allí donde se encontraba.
A partir de los estudios de teología, se sintió muy cercano al mundo de los trabajadores y colaboró con grupos de la JOC y de la HOAC. Ya de sacerdote, mientras estaba en la Ciudad Meridiana, estudió mecánica general en Sarrià. Desarrolló su labor educativa en las escuelas profesionales de Sarrià y de Sant Vicenç dels Horts. Su entrega estaba arraigada en el compromiso de Jesús y de Don Bosco con los más pobres y en una presencia del Dios cercano en la vida de cada día. No fue hombre de profundos discursos religiosos ni teológicos, pero su palabra llegaba al corazón.
Siendo director en Lérida (1977-1983), se insertó como trabajador entre los empleados de un gran almacén de frutas y en otras actividades. Se dedicó a la gente sencilla y necesitada, a los jóvenes del casal con sinceridad y cercanía. Dominaba magistralmente, además, el apostolado de la cocina.
De Lérida es destinado a la comunidad de la Ciudad Meridiana de Barcelona. En 1987 vuelve a Sant Vicenç para trabajar en el proyecto educativo del taller de chapa y pintura de la escuela profesional salesiana, en colaboración con la Generalitat y la empresa Max Meyer, S.A. Posteriormente ayudaría también a instalar dicho proyecto en la escuela profesional salesiana de Elche.
Sufrió un derrame cerebral durante la noche del 2 de febrero. Nada se pudo hacer. Sus padres estaban pasando unos días con él en la comunidad y fueron testigos del apoyo y el cariño de salesianos y seglares, muchos de los cuales habían pasado por su casa en su pueblo natal de Mendavia (Navarra). Falleció el 5 de febrero de 1991, a los 50 años de edad.