José Ramón Bayo Sánchez de Cutanda
Sacerdote (1932-2007)
Nacimiento: Zaragoza, 30 de octubre de 1932
Profesión religiosa: L’Arboç del Penedès, 16 de agosto de 1952
Ordenación sacerdotal: Martí-Codolar, 27 de febrero de 1966
Defunción: Valencia, 8 de marzo de 2007
Nació el 30 de octubre de 1932 en Zaragoza, en el seno de una cristiana familia formada por sus padres, Ricardo y Patrocinio, y sus cuatro hijos, de los cuales Ricardo se hará dominico y José Ramón, salesiano. Trasladada la familia a Alberique (Valencia), ambos ingresaron en el colegio salesiano San Antonio Abad de Valencia.
Comienza el aspirantado en El Campello y lo termina en Sant Vicenç dels Horts, el noviciado lo hace en L’Arboç del Penedès, donde emite su primera profesión religiosa el 16 de agosto de 1952. Regresa de nuevo a Sant Vicenç para estudiar filosofía y realiza el trienio práctico entre Horta y Rocafort.
En 1958 comienza los estudios de teología en Martí-Codolar. Tras un paréntesis de cuatro años en Alicante, vuelve a Martí-Codolar para terminar teología y ser ordenado sacerdote el 27 de febrero de 1966.
Su labor sacerdotal la desempeñó primero en Alicante, después en Elche y finalmente en Valencia-San Juan Bosco, donde dedicó sus últimos 18 años a trabajar generosamente como vicario parroquial, encargado de ADMA, delegado inspectorial de misiones y profesor hasta su jubilación. Aquí murió el 8 de marzo de 2007 a la edad de 74 años.
Oriundo de una tierra noble, la personalidad de José Ramón no tenía dobleces y eran patentes tanto sus luces como sus sombras. Destacaba, por encima de todo, su firme adhesión a su vocación salesiana y sacerdotal, a pesar de las no pocas dificultades que encontró y que logró superar con una constancia y firmeza admirables, con ilusión y no poco sacrificio.
Si José Ramón fue perseverante en la consecución de sus metas vocacionales, lo fue también en el trabajo educativo y sacerdotal, entregado a la misión encomendada, fueran clases, la atención a la Familia Salesiana, la animación misionera o el ministerio sacerdotal.
Hizo rendir los talentos recibidos con perseverante y tozuda fidelidad en favor de aquellos que Dios ponía en su camino. En el desempeño de sus responsabilidades académicas, fue un salesiano exigente, puntual, amigo del orden, activo organizador de campañas, deportes y excursiones con los muchachos. También cultivaba su formación permanente a base de lecturas, cursillos y participación en conferencias y eventos culturales. Al acabar la jornada escolar, dedicaba muchas horas a los alumnos con dificultades.
Durante el último tramo de su enfermedad fue un ejemplo de entereza, de lucha por vivir y de resignación. Edificó a los hermanos con su presencia regular, mientras le fue posible, a la eucaristía, la meditación y demás actos de comunidad.
Sus restos mortales descansan en el panteón familiar de Rubielos de Mora (Teruel).