Juan Manuel Beobide Cendoya
Sacerdote (1900-1987)
Nacimiento: Azpeitia, 16 de mayo de 1900
Profesión religiosa: Carabanchel Alto, 18 de julio de 1918
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 17 de diciembre de 1927
Defunción: Urnieta, 9 de agosto de 1987
Nació en Azpeitia (Guipúzcoa), el día 16 de mayo de 1900. Fueron siete hermanos y todos se hicieron religiosos, menos uno. A los salesianos nos tocaron dos en suerte: don Ricardo y don Juan Manuel.
Salesiano desde el 18 de julio de 1918, su primera experiencia de vida práctica como salesiano la realizó durante tres años en Béjar (Salamanca). Al finalizar el trienio, suplió su servicio militar con otro servicio social y una estancia de misionero en Cuba. Su salud delicada le obligó a regresar a España y fue también la causa de que, en el año 1925, tuviese que abandonar sus estudios en la casa de La Crocetta, de Turín. Los continuó en la casa de Madrid-Atocha. Fue ordenado sacerdote en Carabanchel Alto el 17 de diciembre de 1927. Desde entonces toda su vida va a estar unida a una incansable actividad fundacional.
Fue director del colegio de La Coruña y del de Madrid-Francos Rodríguez, desde donde reorganizó la Asociación de Antiguos Alumnos a nivel nacional. En la V Asamblea Nacional organizada por él en Sevilla, fue nombrado consiliario nacional e hizo aparecer en su tercera época la revista Don Bosco en España. En 1945, fue destinado a Deusto.
En octubre de 1951 marchó a San Sebastián para iniciar los primeros contactos de posibles fundaciones salesianas. Se trató de una larga y complicada historia, fruto de su fe ilimitada en María Auxiliadora y de la confianza que los superiores habían depositado en él. Su tesón, su incesante trabajo, la colaboración de los antiguos alumnos y la ayuda de grandes cooperadores y bienhechores dieron su fruto.
Por un lado se encaminó hacia un posible convenio con la diputación de San Sebastián; por otro, don Pedro Zaragüeta compró unos terrenos en Intxaurrondo para colaborar con los salesianos. La primera piedra en Intxaurrondo se colocó el 31 enero de 1955. El 27 de febrero de 1971 se bendijo una capilla provisional. Siguió la construcción de los diversos pabellones de clases para la EGB, la residencia de los salesianos y la iglesia, futura parroquia (1974).
Por otra parte, la Caja de Ahorros decide comprar unos terrenos en Pasajes y surge la Ciudad Laboral Don Bosco de Errenteria que fue inaugurada en agosto de 1960.
Cuando se comenzó a proyectar la creación de la nueva inspectoría de Bilbao, don Juan comenzó sus gestiones a fin de dotar a la nueva inspectoría de sus servicios más necesarios. Las casas de formación se convirtieron en el objeto de su trabajo. Su tesón y su fe en María Auxiliadora le hicieron viajar, realizar gestiones y mantener abundante correspondencia. Así, tras arduas gestiones, consiguió (1995) la compra del balneario de Zuazo de Cuartango (Álava). En enero de 1957, se hizo la escritura pública de la finca para la casa de Urnieta y en 1958, el arreglo del caserío para que pudieran residir en él las hermanas salesianas. Pero las necesidades de la nueva inspectoría se ampliaban y se vio necesaria la construcción de una casa de ejercicios espirituales, que fue inaugurada el 25 de febrero de 1972 con una tanda de ejercicios para los directores de las inspectorías de Madrid, León y Bilbao. Así surgió la casa de Pake-Leku.
La Caja de Ahorros municipal, que tenía en Aldakonea la Escuela-Hogar Virgen del Coro, tras las gestiones del padre Beobide, decidió encomendarla a las salesianas. Durante más de 30 años él mismo fue su capellán.
En toda esta actividad destaca su gran fidelidad en el rendimiento estricto de las cuentas. Repetía con Don Bosco: «Recordad siempre que lo que tenemos no es nuestro, sino de los pobres. ¡Ay de nosotros si no lo usamos bien!». En libretas y cuadernos dejó anotados los diversos gastos, hasta los más nimios. Su órgano de propaganda Acción Salesiana, informaba puntualmente de la situación de las obras y de su economía. Su cancionero Cantad al Señor, que recoge las canciones religiosas más populares con sus arreglos y composiciones, fue un medio a través del cual quiso ayudar a financiar la construcción de una casa de formación.
Desde julio de 1985 hasta el día de su muerte, fueron dos años de estancias alternativas en la clínica y de recuperación en la comunidad. Murió en Urnieta el 9 de agosto de 1987, a los 87 años de edad. El funeral se convirtió en un solemne homenaje a su fecundo ministerio.
Compuso otras canciones, como: «Alzad el lábaro sagrado», «Es mucha la mies», «Al pie de tu imagen», «Zazpiak bat», «Himno de la inspectoría de San Francisco Javier». Tiene otras muchas composiciones musicales que no han sido editadas.