Secundino del Blanco Alonso
Sacerdote (1948-2022)
Nacimiento: San Martín de Valdetuétar (León), 1 de septiembre de 1948
Profesión religiosa: Urnieta (Guipuzkoa), 16 de agosto de 1967
Ordenación sacerdotal: Salamanca, 16 de abril de 1976
Defunción: Logroño, 9 de abril de 2022
Secundino nació en el pueblo leonés de San Martín de Valdetuéjar (León) el 1 de septiembre de 1948, donde fue bautizado a los 8 días. Su padre era obrero en Barakaldo. Fue en la casa salesiana de esta ciudad donde estudió sus primeros años, y donde nació su vocación. Hizo pues su aspirantado en Zuazo de Cuartango y su Noviciado en Urnieta, profesando el 16 de agosto de 1967. Ya entonces se le define como «piadoso, servicial, trabajador, entregado con sencillez».
El resto de su formación inicial lo realiza en el Royo, provincia de Soria, y Logroño (Filosofía), Santander y Barakaldo (Tirocinio), Salamanca (Teologado). La ordenación tuvo lugar en el Teologado de Salamanca, de manos de Mons. José Manuel Estepa. Era el 16 de abril de 1976.
Se estrena como sacerdote joven en las casas de Logroño y Cruces, donde tiene la ocasión también de ejercer como Capellán Castrense. El período que va entre 1981 y 2000, Secundino recorrió las casas de Errentería, Bilbao-Deusto, Barakaldo y Vitoria, trabajando con entrega pastoral y compromiso vocacional, siendo especialmente sensible a los jóvenes con mayores dificultades. Esta faceta la desarrolló viviendo en un piso en Barakaldo, colaborando en la parroquia de la Virgen de la Esperanza de 1996 a 2000 y atendiendo proyectos sociales. Una labor que siguió desarrollando, desde los pisos de acogida en la casa de Vitoria.
El año 2001 será un momento clave en su vida como salesiano. Monseñor Gurruchaga, obispo salesiano natural de Barakaldo, le pide que lo acompañe. Con él va a Perú, y allí será su gran apoyo en la cancillería y en la administración del obispado. Y con el tiempo, más allá de eso, será también un verdadero hermano para el «padre Obispo», en los últimos años de su vida. En los momentos de clarificación de si convenía regresar a la Inspectoría de origen, él escribió: «La vida me ha enseñado que no todo es fácil y que lo que nos queda es ponernos en las manos del Señor que es quien, en definitiva, va trazando el camino, sin darnos cuenta». Cuando Mons. Gurruchaga falleció, siguió con su labor pastoral como salesiano en la Inspectoría de Perú hasta su regreso a la Inspectoría por motivos de salud y para estar más cerca de su familia. Tenía una enfermedad degenerativa que le fue paralizando poco a poco hasta su fallecimiento, el 9 de abril de 2022, víspera del Domingo de Ramos. a los 73 años.
Secundino (Cuni, como todos le llamaban) fue una persona muy entregada y muy preocupada por los jóvenes con los que trabajó en cada momento de su vida salesiana, siempre trabajando de forma callada.
El Señor le acogerá sin duda en su descanso entre los «siervos buenos y fieles».