José Campos de los Reyes
Coadjutor (1870-1957)
Nacimiento: Granada, 21 de noviembre de 1870
Profesión religiosa: Sevilla, 24 de septiembre de 1904
Defunción: Sevilla, 8 de enero de 1957
Nació en la ciudad de Granada, el 21 de noviembre de 1870, víspera del día de Santa Cecilia, patrona de la música. Todo un presagio. Sus padres, de posición acomodada, lo alientan en el estudio de la música y consigue llegar a ser un verdadero virtuoso del piano. En sus años juveniles se dedica a dar lecciones particulares, teniendo como alumnos a representantes distinguidos de la aristocracia local granadina. En un viaje que hace a Granada don Pedro Ricaldone, entonces director de la casa Trinidad-Sevilla, conoce al joven artista y es tal la simpatía que despertó en su ánimo por la Congregación Salesiana (son sus palabras), que no dudó un instante en solicitar la admisión como coadjutor.
Con más de 30 años, el 31 de julio de 1902, entra en la casa sevillana de la Santísima Trinidad como aspirante; en septiembre de 1903 inicia el noviciado, que concluía al año siguiente (24 de septiembre de 1904) con sus votos temporales, renovados, siempre en Sevilla, en 1907. Este año la obediencia lo destina a Utrera, como pianista y vicedirector de la banda de música. Siempre como maestro de música, pasaría en Carmona el trienio 1913-1916, en Alcalá de Guadaíra los años 1916-1918 y en Málaga de 1918 a 1922.
Era exacto en el cumplimiento de sus deberes religiosos y puntual en la asistencia a los actos de la comunidad. Nutría para el Señor en el tabernáculo una profunda ternura; lo llamaba amigo bueno y fiel. Poseía filial devoción a la Virgen, sobre todo a la Virgen de las Angustias, patrona de Granada, su ciudad natal. Pasaba horas ante el altar de María Auxiliadora, contando como a una mamá todas sus dolencias y aflicciones. Solicitó ir al lado de los leprosos de Agua de Dios (Colombia), sin lograrlo.
Su carácter jovial de buen andaluz lo hacía simpático a los muchachos que corrían tras él para oírle historias y bromas. En las fiestas era indispensable recurrir a él con la misma confianza con que los nietecillos rodean a su abuelo.
En 1922 fue destinado definitivamente a la casa sevillana de la Trinidad, donde durante 35 años dio lecciones de vida religiosa vivida a pleno pulmón. Diagnosticado un cáncer avanzado en el duodeno a principios de enero de 1957, el día 8 se dormía plácidamente en el Señor, a los 86 años.