Juan Canavesio Albera
Sacerdote (1880-1963)
Nacimiento: Carignano (Italia), 26 de junio de 1880
Profesión religiosa: Foglizzo (Italia), 30 de septiembre de 1900
Ordenación sacerdotal: Foglizzo (Italia), 21 de agosto de 1910
Defunción: San José del Valle, 17 de septiembre de 1963
Nació Juan en el pueblecito turinés de Carignano. Estudió en el colegio salesiano de Martinetto (1896-1899), donde se sintió atraído por Don Bosco. En Foglizzo hizo el noviciado y el 30 de septiembre 1900 emitió los votos religiosos como salesiano. Cursó sus estudios filosóficos en la Universidad Gregoriana (1900-1903), obteniendo el doctorado el 23 de julio de 1903. De inmediato fue destinado a Utrera. Aquí compaginó la enseñanza con el estudio de la teología. Ordenado sacerdote en Foglizzo el 21 de agosto de 1910, celebra la primera misa en su pueblo natal, Carignano.
Continúa en Utrera, donde durante 10 años (1910-1920), entrega sus energías y entusiasmo sacerdotal, apostólico y salesiano, como magnífico profesor. Inicia su servicio como director en el filosofado de San José del Valle (1920-1923), donde pudo demostrar sus dotes de formador y el amplio bagaje de conocimientos filosóficos y de ciencias de la naturaleza. Prosiguió en Utrera (1923-1929) y en las escuelas de Santa Teresa de Ronda (1929-1936). En Utrera se esforzó por acrecentar la piedad, el estudio y la disciplina, modernizó las instalaciones y la relación entre los alumnos de las clases acomodados (bachilleres) con los de las clases populares.
Pasó los años de la Guerra Civil en Italia y, al regresar a España, fue destinado a la nueva casa de Campano (Cádiz), donde trabajó de 1937 a 1949, convirtiendo esta gran finca-colonia en un moderno centro de capacitación agrícola, primero como administrador y luego como director.
A sus 70 años se abría para don Juan un largo y penoso período de forzado aislamiento transcurrido en la residencia universitaria de Sevilla, donde dio altos ejemplos de piedad, humildad y paciencia. Mejorado, tras pasar breve tiempo en Posadas, recibe su último destino en el noviciado de San José del Valle.
«Entre nosotros —confiesa el autor de la carta mortuoria— fue querido y apreciado, como reliquia de nuestra inspectoría, y simpático “abuelito” que no dejaba de trabajar en lo que podía, para ser útil a la comunidad». Este cariño y veneración encontró una doble ocasión para manifestarse de modo especial: en la solemne celebración de sus Bodas de Oro sacerdotales (1960) y en el inicio de las Bodas de Plata de la fundación del colegio de Campano (mayo de 1963).
Concluida la tanda de ejercicios espirituales de los novicios (final de agosto de 1963), a la que hacía años se había apuntado, sintió que le flaqueaba la cabeza y le faltaban las fuerzas. Falleció en la mañana del 17 de septiembre, a los 83 años de edad, 63 de profesión y 53 de sacerdocio.