Castellano Pilotti, Juan

Juan Castellano Pilotti

Sacerdote (1863-1922)

Nacimiento: Turín, 17 de enero de 1863
Profesión religiosa: San Benigno Canavese (Italia), 1 de diciembre de 1884
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 30 de abril de 1890
Defunción: Ronda (Málaga), 28 de junio de 1922

Don Juan Castellano fue uno de los salesianos de la primera hora en España y además de los que conoció y vivió con Don Bosco, lo que lo convertía en referente de su época.

Turinés de nacimiento, había entrado como alumno en Valdocco en noviembre de 1876. Era huérfano de padre. Incluso quedará plasmada su cercanía a Don Bosco en una estampa fotografía donde don Castellano estaba físicamente junto al santo.

Comienza su noviciado en San Benigno, recibe la sotana de manos de Don Bosco y emite su profesión perpetua el 1 de diciembre de 1884. En 1885 será enviado por el mismo fundador a Sarrià, por un trienio. Allí coincidió con la visita del santo a Barcelona.

Será enviado después a Utrera donde estuvo durante 12 años; allí concluirá sus estudios y se ordenará en Sevilla el 30 de abril de 1890. Desde 1893 será de los salesianos que desde la casa madre de España irá para impartir catequesis al oratorio de la Santísima Trinidad de Sevilla. Durante el curso 1892-1993 aparecerá como encargado de la casa sucursal de Sevilla Oratorio y Escuela de la Santísima Trinidad en Sevilla, de hecho, solo ocupará este cargo durante el mes de marzo.

Ese año parte para abrir la casa de Córdoba, no sin grandes dificultades y penurias, que solventará con el espíritu aprendido de Don Bosco. En 1905 saldrá de allí, con gran pesar de los cordobeses, hacia el sevillano pueblo de Écija, que añade a su externado y oratorio festivo desde entonces el aspirantado de hijos de María. Allí durante seis años será su director, también con gran celo y dificultades.

En 1911 va como confesor a la casa de Santa Teresa de Ronda, donde permanecerá hasta 1919 y donde contraerá una grave enfermedad. Vuelve a Córdoba, esta vez de confesor y encargado de los cooperadores salesianos. Se va apagando poco a poco y, destinado a la casa Sagrado Corazón de Ronda, muere plácidamente el día 28 de junio de 1922, a los 59 años, dejando un hondo pesar en toda la inspectoría.

Durante toda su vida fue un gran impulsor de la devoción a Don Bosco y gran trabajador por las vocaciones salesianas.