Luis Conde Conde
Sacerdote (1881-1976)
Nacimiento: La Portela (Orense), 14 de marzo de 1881
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 26 de marzo de 1902
Ordenación sacerdotal: Foglizzo-Turín, 21 de agosto de 1910
Defunción: Madrid, 12 de agosto de 1976
A los 17 años fue a Sarrià (Barcelona) como aspirante y en 1902 hizo su noviciado en Sant Vicenç dels Horts. Después del trienio en Sarrià y en Gerona, en 1905 va a estudiar filosofía a Foglizzo (Italia). Al mismo tiempo que estudia, hace de secretario de don Rua para la correspondencia en castellano y colabora en la redacción del Boletín Salesiano en español. Recibe la ordenación sacerdotal en Foglizzo el día 21 de agosto de 1910.
A partir de ese año comienza una actividad incesante y dilatada. Primero, como profesor de teología en Sarrià; luego, como parte del personal de las casas de Béjar, Salamanca, Vigo y otra vez Salamanca como prefecto. Como buen gallego, pagó su tributo a la emigración de manera que en 1926 va a Nueva York como vice párroco y en 1928 a Tampa (Florida) como párroco durante siete años.
En 1934, regresa a España y pasa por Barakaldo y Vigo. En 1938 comienza un nuevo período de apostolado peregrino y difícil. Ahora su destino es Casablanca (Marruecos), como capellán militar de soldados españoles, italianos y americanos.
Terminada la Guerra Civil española y en plena Segunda Guerra Mundial, la situación económica de las casas era ruinosa. El inspector, don Modesto Bellido, piensa en don Luis para allegar los recursos necesarios para la supervivencia del personal y la reconstrucción de las obras. Don Luis se empleó a fondo en esta tarea y fue la providencia de los inspectores durante muchos años. Seis inspectores consecutivos encontraron en don Luis un diligente proveedor de recursos y un alivio para su eterna penuria.
Donativos, becas, librería, cooperación generosa, organización de lotería benéfica, ropero, huchas…, ponían en sus manos recursos que él hacía pasar a las del inspector escrupulosamente. Su gran preocupación fueron siempre las vocaciones.
En 1976, a los pocos días de llegar destinado a Mohernando, se siente mal. Es trasladado a una clínica de Guadalajara y después a Madrid, ante la imposibilidad de remontar la crisis. Allí, fortalecido con los auxilios espirituales, el día 12 de agosto, sin espasmos ni agonía dolorosa, a los 95 años, entregó su alma a Dios.